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En los últimos tiempos
he leído mucho – quizás demasiado – sobre estrategia aplicada a las
organizaciones, y como en algún artículo anterior he mencionado
(¿Conclusiones sobre aplicación estratégica? Un camino a la Estrategia
de la Simplicidad) sigo pensando y me reafirmo, cada día más en que el
enfoque de que, en muchos casos, damos al problema de la toma de
decisiones estratégicas, debe simplificarse. La estrategia de una
organización debe ser lo suficientemente flexible para cambiar si las
circunstancias cambian. La información debe fluir lo suficientemente
rápido en ambos sentidos para hacer las adaptaciones y los cambios
necesarios para la estrategia. Debe considerarse el factor tiempo como
clave, pues las condiciones cambian constantemente y no podemos predecir
ni tan siquiera cómo serán dentro de 3 meses. Numerosa literatura
clásica base de estrategia, Tao Te king, Wen Tzu, El Arte de la guerra,
El arte de la guerra II, Hagakure, etc. y muchas de las obras modernas
en ellas basadas, hablan del Camino Natural o se insite “cuando tengas
una duda mira la Naturaleza”. Demos un rápido vistazo a qué se refieren:
1.- Introducción 2.- Para las
Organizaciones 3.- (38 - Los más
grandes sabios emulan la ley natural) 4.- Veamos algunos
ejemplos de lo que puede ofrecernos “La estrategia natural” 5.- Conclusión
1.- Introducción ¿Qué significa “cuando tengas una duda mira la Naturaleza? Simplemente que las leyes de la estrategia son extrapolables.
Lamentablemente y a diferencia de los antiguos hoy no se valora la
Naturales como antaño, como lo hacían Lao Tse, Sun Bin, Sun Tzu e
incluso Clausewitz. Hoy preferimos los métodos. Y en muchos casos
funcionan, no hay que quitarles el valor que tienen, sino al contrario,
los métodos son necesarios, en un mundo complejo como el actual, pero no
siempre funcionan. Veamos algunos ejemplos de lo que es la estrategia
del mundo natural, ello nos acercará un poco más a los que podría ser la
estrategia de la simplicidad. Puede que Vd. como empresario o directivo,
se sienta extraño leyendo acerca de pulpos o cucarachas, de pinos o
patos, pero esté seguro que tenemos mucho que aprender y ellos mucho que
enseñarnos.
2.- Para las
organizaciones La
estrategia a elegir debe llevarnos desde un punto actual en el tiempo y
en el espacio a un objetivo futuro más deseable.
¿Cuáles serían las condiciones iniciales? 1) “Conócete a ti mismo” 2) “Conoce el entorno” 3) “Conoce la naturaleza del conflicto”
¿Cuáles serían las pautas estratégicas que puedo elegir? Para nuestra suerte, la naturaleza esencial del hombre no ha cambiado,
en los últimos 5.000 años, ha ido variando su entorno y organización
social, pero la esencia y necesidades básicas no. Para nuestra suerte,
la naturaleza esencial del mundo que nos rodea tampoco ha cambiado (y
todo ello, organización social, entorno, etc. forma parte de las
condiciones iniciales). Por ello podemos aprovecharnos de las
experiencias ya vividas por otros que como nosotros recorrieron el
camino de la estrategia, pero que además, fueron capaces de legarnos su
saber. Del mismo modo que existe la entropía, la acción-reacción, la teoría del
caos, del mismo modo que siempre ha existido conflicto, todo a nuestro
alrededor nos muestra diferentes caminos, pues si algo tienen en común
las pautas estratégicas es que son extrapolables de un contexto a otro.
¿Cuál será el objetivo que alcanzaré? En
función de las condiciones iniciales y de la estrategia elegida me
dirigiré a uno u otro, está en mis manos, elegirlo y corregirlo. Así pues, el proceso de toma de decisiones estratégicas cierra un
círculo, o lo que en programación se llama un bucle sin fin. 1) Verifico que el destino de mi Organización no es el deseable, o
tal vez sí lo sea 2) Fijo un destino deseable, que puede ser el mismo que ya tenía. 3) Me conozco a mí mismo 4) Conozco el entorno 5) Conozco la naturaleza del conflicto – si lo hay – 6) Elijo la estrategia a seguir 7) Tomo las decisiones necesarias para poner en marcha la estrategia
elegida (aunque esto ya es implícito en la estrategia, ya que una
decisión estratégica no existe si no se lleva a la práctica – si no se
lleva a la práctica, puedo haber realizado un interesante ejercicio
teórico, pero nada más,-) 8) Vuelvo al punto número uno.
3.- (38 - Los más
grandes sabios emulan la ley natural) Los más grandes sabios emulan la ley natural, los sabios del rango
inmediato estiman la sensatez, los sabios inferiores dejan las cosas a
los ministros. Dejar las cosas a los ministros es un camino peligroso y
destructivo, estimar la sensatez es una fuente de locura y confusión, y
emular la ley natural es la manera de gobernar el cielo y la tierra. La
calma vacía es el punto principal: no hay nada que el vacío no pueda
tomar en su interior, nada que la calma no pueda sustentar. Si conoces
el camino de la calma vacía, puedes acabar lo que empiezas. Ésta es la
razón por la que los sabios consideran la calma como orden y la
alteración como desorden.
Así se dice: "No te alteres, no te asustes; todas las cosas se aclararán
por sí mismas. No te incomodes ni te asustes; todas las cosas se
ordenarán por sí mismas." A
esto se le llama el Camino de la ley natural. (Wen-Tzu
conocido como "la comprensión de los misterios del Tao")
4.- Veamos algunos
ejemplos de lo que puede ofrecernos “La estrategia natural”
EVOLUCION CONVERGENTE,
PARADIGMA DEL MERCADO Si
sustituye Vd. la palabra “evolución” por “desarrollo” y “especie” por
“empresa” encontrará similitudes aplicables a lo que ocurre en la
gestión y desarrollo de mercados y empresas. La
evolución convergente es el producto de la evolución independiente de
uno o más caracteres similares que, partiendo de formas ancestrales
distintas, se desarrollan en líneas evolutivas separadas (especies
independientes) hasta converger con el tiempo en una forma única.
Adaptación al vuelo - Un ejemplo muy ilustrativo de evolución
convergente es el desarrollo de alas en animales tan diferentes como un
murciélago, un ave o un insecto. Todos partieron de formas
ancestralmente distintas, pero el carácter que permitió el desarrollo de
ese órgano terminó por converger en ellos, aflorando caracteres análogos
(véase más abajo el apartado sobre los caracteres análogos y homólogos).
Determinados grupos de animales ya extinguidos (reptiles pterosaurios),
también desarrollaron alas en su momento. La causa de esta evolución
convergente en seres tan diferentes radica en la necesidad de adaptación
a condiciones vitales similares, o a las condiciones ambientales.
Igualmente, el ejemplo de las alas tiene su homología en otras formas
adaptadas a la vida acuática, como peces y mamíferos marinos; en todos
ellos se distingue un característica común, la de presentar cuerpos con
formas hidrodinámicas, indicativo de su adaptación al medio físico en el
que decidieron vivir; y en que algunos mamíferos, como los cetáceos, han
ido perdiendo sus extremidades hasta quedar reducidos a simples
vestigios.
Adaptación a la alimentación - De la misma forma que se da la evolución
convergente en órganos como las alas, también se aprecia este tipo de
evolución en variadas adaptaciones a la alimentación. Así, determinados
animales como los osos hormigueros, pangolines, equidnas, etc., unos de
América del Sur, y otros de Australia, África o Asia, evolucionaron de
forma independiente y desarrollaron estructuras perfectamente adaptadas
para alimentarse de hormigas, tales como largos hocicos tubulares
dotados de lenguas también muy largas y viscosas, con objeto de capturar
los insectos dentro de sus nidos. Asimismo, también desarrollaron
poderosas garras para romper los hormigueros y termiteros, y acceder más
fácilmente al interior.
Evolución convergente a nivel molecular - Algunos ejemplos de
convergencia son muy llamativos por su especialización, ya que pueden
llegar a desarrollarse a nivel molecular. Determinados animales
vegetarianos, como los langures (monos de la subfamilia Colobinos) y los
rumiantes, segregan en la saliva una enzima (la lisozima) que actúa en
el estómago sobre las bacterias patógenas encargadas de la fermentación
de los alimentos vegetales, destruyendo la pared celular de éstas y
convirtiéndose en un agente no específico de la defensa del organismo.
Los aminoácidos en Colobinos y rumiantes presentan similitudes únicas en
su secuencia, convirtiéndose en un claro ejemplo de evolución
convergente a nivel molecular. La fisiología y anatomía de la digestión
en ambos también es ejemplo de otra forma de convergencia destacable.
Evolución paralela - En ocasiones, la evolución convergente se distingue
de la paralela. Como se ha dicho, en la evolución convergente uno o más
caracteres parten de formas ancestrales diferentes, y evolucionan
igualmente a lo largo de linajes separados hasta converger en una misma
forma. Sin embargo, en la evolución paralela, aunque los caracteres
pueden converger finalmente, en realidad parten de una misma forma
ancestral. Estos conceptos son teóricos, pues aunque ambos tipos de
evolución se dan en la naturaleza, esas diferencias son difíciles de
identificar en casos reales, ya que generalmente se desconocen los
estados ancestrales de los que parten los caracteres. Probablemente,
determinadas especies de mariposas que comparten la misma coloración,
como la virrey (comestible para sus depredadores) y monarca (no
comestible), hayan seguido una evolución paralela. Otros ejemplos de
evolución paralela podrían ser el oso marsupial y el oso hormiguero; la
ardilla voladora y el marsupial volador; o el lobo de Tasmania (ya
extinguido) y muchos cánidos que habitan en otros continentes. Aunque
todos han derivado de un mismo ancestro marsupial, el aislamiento que
han sufrido algunos de ellos en la región de Australasia les han forzado
a una evolución paralela.
Caracteres análogos y homólogos - Los caracteres homólogos son aquellos
correspondientes a estructuras similares que, partiendo de un ancestro
común, se transmiten por herencia. Los caracteres análogos son aquellos
que, partiendo de ancestros diferentes, finalizan en estructuras que
realizan funciones similares. El anterior ejemplo respecto a la función
de las alas en especies diferentes, sirve para ilustrar el concepto de
caracteres homólogos y análogos. El carácter que cumple con la función
de volar puede evolucionar de forma independiente en dos especies (de
forma paralela o convergente). Si la evolución es paralela, las dos
especies conservan el carácter común de la especie ancestral; si la
evolución es convergente, el carácter de la especie ancestral queda
modificado. Así, las estructuras óseas del brazo de un humano y un ave,
son similares y homólogas porque tienen un origen común; por su parte,
las alas de un ave, un insecto, o un murciélago, son análogas porque
aunque tienen un origen distinto cumplen y están diseñadas para la misma
función, la de volar. Si examinamos con detalle los órganos de
determinados animales, podemos observar la convergencia de caracteres.
Así, las alas de las aves, murciélagos e insectos, aunque tienen un
parecido funcional (son análogas) existen sin embargo grandes
diferencias estructurales entre ellos. Por ejemplo, mientras que en los
insectos esas estructuras están sujetas por unas nervaduras, en las aves
y murciélagos son óseas. Igualmente, aves y murciélagos (que son
homólogos) sujetan sus estructuras con huesos diferentes. Para
establecer la diversificación evolutiva de las especies, o reconstruir
su filogenia, es de suma importancia distinguir si los caracteres que se
estudian son homólogos o análogos. Dos especies pueden tener un gran
parecido, y por ello deduciremos enseguida que ambos tienen parentesco,
pero sólo será así si ese parecido responde al concepto de homología; en
otro caso estaremos hablando de analogía o convergencia. En definitiva,
cuando un mismo carácter está presente en dos especies sólo puedes ser
por una de dos razones: o fue adquirido por evolución convergente
(analogía), o por herencia de un antepasado común (homología). La
homología es el argumento que Charles Darwin esgrimió en 1859 para
probar la teoría de que las especies partían de un origen común, y es
fruto de sus observaciones en las islas Galápagos
Plantas y animales
también luchan, ganan y pierden “Las jaras son plantas adaptadas a las condiciones extremas de los
climas meridionales. Prefieren los suelos ácidos y silíceos. Crecen en
los lugares degradados donde las demás plantas no pueden hacerlo, en
especial en las regiones arrasadas por el fuego estival ya que sus
semillas no sólo están protegidas contra las llamas sino que son
pirófilas, esto es, el fuego estimula su capacidad germinativa, hasta
tal punto que para poder reproducir la planta por semilla, es necesario
calentarla a 100º antes de ser sembrada. Así cuando los incendios
forestales se propagan, los árboles como encinas y madroños con los que
convive son arrasados y las jaras pasan rápidamente a sustituirlos.
Posteriormente, juegan un papel protector de conejos o especies
vegetales menores que se refugian en su escasa sombra. Llegan a formar
extensas, tupidas e impenetrables zonas de vegetación, con las que
encinas o retamas a duras penas tratan de competir. La estrategia de
supervivencia de la jara es muy efectiva: en primer lugar lignifica su
tronco; la mayoría de ellas producen una sustancia resinosa, el ládano,
el cual refleja los rayos del sol y evita la evaporación. En épocas de
intensa sequía, reduce el área de evaporación curvando los bordes de las
hojas. La jara es una planta que juega un papel muy importante en la
conservación y recuperación de los suelos degradados por el fuego u
otras causas.
“¿Cada cuánto cree Vd.
que se reproduce un pino? Los expertos no se ponen de acuerdo. ¿Cada 50 años? ¿Cada 75 años? ¿Tal
vez, nunca? El
pino blanco o el carrasco son especies pirófilas, o sea especies en las
que el fuego forma parte de su ciclo vital, florece de abril a mayo
madurando la piña a finales del segundo verano. La piña puede permanecer
cerrada unos cuantos años hasta que por el calor generado en un incendio
se abre para así resembrar la zona quemada. Si no hay fuego o muy altas
temperaturas, las piñas no se abren y por tanto, no se reproducen. En
este aspecto, el pino ha evolucionado para facilitar la creación de
incendios, emite abundantes esencias y resinas, que le convierten en
altamente combustible. Es
también, el caso del eucalipto: La exposición a una fuente de calor
responde a la tendencia natural de esta especie a su propagación tras un
fuego que abra sus frutos y esparza sus semillas sobre un terreno
quemado, situación óptima tanto por los nutrientes aportados al terreno
tras la combustión, como por la liberación de plantas que rivalicen con
su crecimiento. El eucalipto es una planta que tolera mal, en su estado
natural, el crecimiento parejo a otras especies. Por otra parte, es tan
dependiente del fuego para su germinación que incluso contiene esencias
y resinas pirófilas, que hacen de un bosque de eucaliptos un terreno
abonado para los incendios. Ambas especies utilizan el fuego como estrategia para eliminar a sus
competidores en el hábitat, pues mientras ellos mueren, pinos y
eucaliptos se reproducen eficazmente y crecen mucho más rápido. Son pues
un peligro para cualquier zona forestal autóctona.” “La caza es uno de los aspectos más singulares del lobo, según la zona
del mundo en que nos encontremos variaran tanto el tipo de presa como la
forma de cazarla, y es que el lobo como ya hemos dicho es un animal que
se adapta a cualquier entorno. Obligado a incluir en su dieta prácticamente de todo para conseguir
sobrevivir, el tipo de presas de la zona condicionara el numero de
integrantes de la manada afectando por tanto a la pautas de conducta del
lobo. Para tratar de simplificar expondremos tres casos posibles: 1)
Bueyes, caballos y presas de similar tamaño; estas presas son de un
tamaño grande en comparación con el lobo y por tanto le obligan a atacar
en manada y a desarrollar más su ingenio para atraparlas. Para este tipo
de pesas los lobos se alternan mordiendo en la zona de la ingle, bajo
vientre o en los genitales y dejando que las heridas desempeñen su
función debilitando y tumbando a la presa. 2)
Corzos, perros, zorros y animales de similar tamaño; el numero de lobos
necesarios es menor llegando a bastar uno solo. El tipo de ataque aquí
varia en función de si el individuo se puede resultar una amenaza o no;
para el caso en que no lo sea el mordisco se da en el cuello ejerciendo
una gran presión en la zona de la traquea, para el caso en que si el
mordisco será en la zona de los riñones. 3)
Conejos y de similar tamaño; de igual forma que antes el lobo puede
cazar estas presas en grupo (normalmente un máximo de tres) o solo. El
mordisco lo dará donde pueda siendo preferente la zona trasera del
cuello.
Esta clasificación se limita solo a presas salvajes, pero el lobo se
puede ver forzado a alimentarse restos de comida en basureros o a atacar
el ganado, en el primer caso obviamente se basa solo, en el segundo
puede requerir mas individuos si el ganado esta vigilado. Una de las
técnicas empeladas por el lobo en estos casos consiste en enviar un
individuo que se deje ver para atraer y alejar a los perros guardianes
mientras los otros dan muerte a varias piezas de ganado, una vez acabado
los lobos pueden ejecutar también a los perros protectores.
Retomando de nuevo la caza de presas salvajes, que es donde el lobo
muestra en verdad su astucia, presenta una gran variedad de estrategias
que normalmente suelen consistir en asustar a la presa haciéndola correr
hacia una zona en la donde otro lobo le espera para darle muerte o bien
rodeándola mediante varios grupos de lobos. Sea cual fuere la técnica
usada por el lobo lo que es indudable es la selección que hacen de la
presa, bien sea por enfermedad, vejez o excesiva juventud. Lo cual
procura la famosa supervivencia del individuo más fuerte, así pues la
caza del lobo puede considerarse muchas veces como una limpieza que
ayuda a la naturaleza a evitar la extensión de enfermedades o a la
debilitación de la especie. El
lobo se muestra pues como un animal consciente de sus limitaciones y que
ingenia verdaderas estrategias de caza para minimizarlas. Quizá una de
las cosas mas pueda llamar la atención es la capacidad de estos animales
para organizarse y cazar y más si se tiene en cuenta las limitaciones de
comunicación, que no son tantas como podrían parecernos en primera
instancia. Parte de explicación de estas estrategias las encontramos en
las fases de aprendizaje llevadas a cabo durante el primer año de vida,
aunque se ha demostrado que muchas de estas van implícitas en su propio
instinto y no son aprendidas sino desarrolladas. En
cuanto a sus necesidades alimentarías se estima que el lobo debe
procurarse 1,3 kg de comida al día. Si bien es verdad que el lobo es
capaz de resistir bastantes días sin comer o con bajo régimen de presas
lo cierto es que en cuanto pueda, remontará las carencias pasadas
ingiriendo unos 5kg diarios de carne hasta estabilizarse de nuevo. El
reparto de una presa cazada en grupo se hará siguiendo el orden que
marca la jerarquía, siendo el macho dominante el que permite el acceso a
esta. Esto hace que los individuos omega se vean obligados a agudizar su
ingenio alimentándose casi a escondidas.
Los lobos pueden permanecer junto a la presa hasta devorarla por
completo, siempre que no sean molestados, o pueden enterar parte de la
captura, normalmente trozos poco carnosos, para regresar y degustarla
después. El lobo que enterró la pieza es el único conocedor de su
localización y se guarda mucho de que los demás integrantes de la manada
la descubran.
Esta ultima actitud que se cree desarrollada por lobo durante la
glaciación aprovechando la excelente "cámara de conservación" que
supondría el hielo, serviría de explicación de las llamadas lobadas. No
obstante no existe un criterio único al respecto y algunos autores como
Gil Cubillo rechazan esta posibilidad y la atribuyen más la situación
actual del ganado amontonado y despojado casi de cualquier instinto de
defensa y posibilidad de escapatoria, esto provocaría en el depredador
una extraña conducta que le llevaría a devorar más presas de la
necesarias para su alimentación. No obstante esto no es una
particularidad del lobo y es extensible a cualquier depredador que
devore animales domésticos, además de que no debe hacernos olvidar que
en situaciones de caza normal, es decir piezas salvajes, el lobo realiza
una caza selectiva que ayuda al equilibrio de la naturaleza.”
Comer y no ser comido
El
cangrejo se siente desprotegido cuando sale a buscar comida. Camina
amenazante con las pinzas en alto, advirtiendo a los posibles
depredadores de que lo mejor es dejarlo en paz. De pronto, percibe el
peligro y se queda inmóvil. Perfectamente camuflado, el pulpo que le
seguía con la vista mientras se movía ahora no tiene muy clara su
situación. Para incitarlo a desplazarse cambia de color como si un arco
iris atravesara su cuerpo varias veces . El cangrejo se mueve lo justo
para que el pulpo confirme su posición y decida atacar. Pero, guiada por
el olor del cefalópodo, aparece una morena que, haciendo inútil toda
estrategia de camuflaje visual, tras unas cuantas dentelladas se come al
pulpo. El
desarrollo de la vida lleva implícita la necesidad de energía, que se
obtiene de la alimentación. Las macroalgas y el fitoplancton, de la
misma forma que las plantas terrestres, son organismos capaces de
transformar la materia inerte en orgánica usando para ello la energía
solar. Pero todos los animales necesitan comer otros seres vivos para
vivir. Esta maraña en la que unos producen materia orgánica y el resto
se comen entre ellos se conoce como cadena trófica. Hace cientos de millones de años los cefalópodos llegaron a estar en una
cumbre en la que pocos se los comían; pero en el presente sirven de
alimento a numerosas especies de tiburones, peces óseos, aves y
mamíferos marinos. Por ello han desarrollado una amplia gama de
estrategias defensivas fundamentadas en reducir las posibilidades de
encuentro con los depredadores. Pero no se puede pasar toda la vida
camuflados, hay que salir a buscar comida y evitar, al mismo tiempo, ser
comido. Para conseguir este doble objetivo han perfeccionado los
sistemas de defensa, siempre alerta, y se han dotado de un complejo
arsenal ofensivo. La selección natural les ha enseñado la lección: el
ataque puede fallar algunas veces, pero la defensa nunca. Los cefalópodos son carnívoros, y para comer han diseñado diversas
estrategias de caza. Éstas no sólo varían según la especie, sino que un
mismo individuo puede escoger la técnica más apropiada en función de
cada presa. La
dieta depende del lugar en el que viven. Los calamares, debido a su vida
pelágica, se alimentan principalmente de peces. Los que habitan en el
fondo, como sepias o pulpos, comen cangrejos, camarones, moluscos, y en
menor medida peces. La
vista es el sentido más utilizado por los cefalópodos para la búsqueda
de comida, y después el tacto, olfato, e incluso unos receptores
equivalentes a la línea lateral de los peces, que funcionan como un oído
de baja frecuencia permitiendo la detección de presas –y depredadores- a
distancia. En
Sepia officinalis se ha observado una secuencia de ataque visual para la
caza del camarón que consta de tres fases y cuyo patrón siguen también
otros cefalópodos. Primero, el depredador presta atención a la presa,
observándose cambios en su comportamiento. Para distraerla levantan y
mueven el primer par de brazos, y a veces el segundo. Después pasa a la
fase de posición, nadando lentamente hasta situarse a la distancia
apropiada para ejecutar la tercera fase, el ataque. En un instante lanza
los tentáculos hacia el camarón, adheriéndolos y sujetándose rápidamente
con los brazos. La secuencia puede variar según la presa: si ésta es un
cangrejo, a menudo sustituye la última fase por un salto sobre el
animal. La
emboscada es otra técnica visual de caza. Los pulpos utilizan sus
extraordinarias habilidades para mimetizarse con el entorno y acechar a
las presas. Las sepias aguardan semienterradas en la arena, e incluso se
han descrito comportamientos similares en calamares, que se tumban sobre
el fondo adoptando su color, volviéndose poco menos que invisibles. En
todos estos casos el método es muy sencillo: echarse y esperar, y cuando
la potencial presa se sitúa dentro del radio de acción, el ataque es
fulminante. Los cefalópodos de aguas profundas usan fotóforos y tentáculos a modo de
cebo para “pescar” otros animales. En ocasiones, las sepias también usan
este sistema, oscureciendo el cuerpo de modo que destaque más el primer
par de brazos, luego los mueve lentamente hacia un lado y otro, hasta
que algún camarón “pica”. Pero las estrategias citadas no sirven cuando se trata de capturar peces
de natación rápida. Por su velocidad, no es posible perseguirlos, con la
emboscada pasarían tan rápido que no daría tiempo a reaccionar, y el
cebo ni lo miran. Renunciar a estos pececillos no tendría sentido
considerando la inmensa cantidad de sardinas, jureles o anchoas que
habitan en las costas de todo el mundo. La evolución debería haber
favorecido el diseño de técnicas de captura de estos peces. Y
eso es lo que ocurrió. La estrategia comienza una vez que detectan la
presa; algunos calamares inician entonces una sigilosa persecución con
la cabeza atrás para aprovechar mejor el impulso del chorro. Deben poner
mucho esmero para no ser descubiertos, ya que entonces el pez huiría.
Cuando el cefalópodo está cerca de su cola -por ser donde menos
posibilidades tiene de ser detectado- inicia una rápida maniobra de
giro, situando los tentáculos hacia delante y gracias al cambio de
dirección del sifón se abalanza sobre el pez. Aunque la boca es pequeña, el uso de los brazos para atrapar la presa
mientras se la come justifica que muchos investigadores afirmen que los
cefalópodos poseen una “gran boca funcional”. Pensemos que cualquier
vertebrado que quiera comer presas grandes necesita una boca de tamaño
acorde, excepto los que usamos las manos, claro. Si
se trata de presas menos veloces, rara vez si son peces, la persecución
continúa aunque se descubran las intenciones del cefalópodo. Los pulpos
siguen al cangrejo hasta atraparlo, constituyendo un ejemplo de
persecución “guiada visualmente”. Otros, como las jibias, cuando fracasa
el intento de caza suelen comenzar de nuevo toda la operativa, si bien
en este caso el instante del ataque no está guiado visualmente, sino que
sólo lanza los tentáculos -o todo el cuerpo- una vez que ha determinado
su posición, denominándose “ataque balístico”. El
estudio de las técnicas de ataque del calamar Sepioteuthis sepioidea nos
muestra la complejidad del comportamiento de los cefalópodos. Se han
descrito cuatro formas distintas de cazar: la persecución; la emboscada
camuflándose entre algas flotantes; la imitación al hervíboro pez loro,
mediante la exhibición de dos puntos negros y variando la forma
corporal, de modo que las presas no huyan al ver acercarse a un “pez
inofensivo”; e incluso la caza especulativa basada en el sentido del
tacto, removiendo los fondos de arena en busca de comida. Y
es que, después de la vista, el tacto es el sentido más importante en la
alimentación de numerosos cefalópodos. En él se basan muchos pulpos cuya
dieta consiste en cangrejos y bivalvos: a ciegas, hurgan con los
tentáculos entre las fisuras hasta que localizan la presa. Otros también
escarban en la arena para detectar crustáceos y moluscos enterrados. No
mirar tiene sus riesgos, pudiendo encontrarse con la desagrable sorpresa
de que quién vive en la grieta es una morena; entonces se dan a la fuga
de inmediato, a menudo con algún tentáculo de menos. A
veces el hambre hace bajar la guardia, y otras su intensidad provoca que
animales de la misma especie se devoren entre sí. De hecho, el
canibalismo es común en los cefalópodos. Se sabe que en sus primeras
semanas de vida existe una alta incidencia de canibalismo, y que éste se
extiende a las fases juveniles, aunque con menos frecuencia. Numerosas
especies de pulpos son caníbales en su vida adulta, siendo tanto más
fácil que se presente cuanto mayor sea la diferencia de tallas. Hemos visto que los cefalópodos son excelentes depredadores, y que a su
vez son comidos por otros animales. La mayor parte de lo que sabemos
sobre su comportamiento alimenticio se debe a estudios realizados en
laboratorio y acuarios. Ahora el reto es profundizar en las
investigaciones realizadas en sus propios hábitats, donde las respuestas
no se hallan influenciadas por nuestra presencia. No es tarea sencilla,
pero la fascinación que produce su estudio compensará sobradamente los
esfuerzos.
Estrategias del mundo
natural: Por qué se expande el virus del sida. El
tamaño y la forma del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) pueden
variar de tamaño sin perder sus propiedades y estructura principal. Este
comportamiento ha permanecido sin respuesta hasta hace muy poco.
Científicos de las universidades de Oxford y Heidelberg, han dado con la
clave al desvelar la morfología real del virus. Según revelan, mientras en la mayoría de los virus son las estructuras
centrales, las que definen el tamaño, normalmente fijo (y con una
cantidad de material genético fija), en el VIH la responsable es la
membrana lo que permite al núcleo que contiene el material genético
expandirse hasta alcanzar la capa externa que lo cubre (cuanto mayor es
el virus mayor cantidad de material genético contiene). Una buena
reflexión para empresas.
El ser humano por
humano que éste sea, sigue ligado a la biología de su evolución. Al
mal tiempo, muchas niñas. Las madres sometidas a un estrés intenso
presentan mayor riesgo de abortar si el bebé es un varón, según un
estudio de la Universidad de California en Berkeley (EE UU). La causa de
esta discriminación sexual no está clara, aunque podría ser una
estrategia de adaptación evolutiva para favorecer el nacimiento de niñas
en épocas de crisis y de este modo asegurar la transmisión de los genes
maternos, y facilitar a medio plazo la reproducción y crecimiento de la
comunidad. Algunos autores creen que la madre estresada libera cortisol,
una hormona que daña en mayor medida a los fetos masculinos, que suelen
ser los más vulnerables. Otros, sin embargo, opinan que los fetos no son
agredidos hormonalmente, pero que las gestantes son menos tolerantes a
los fetos débiles, sobre todo si son chicos. Sea cual sea la razón el hecho queda demostrado.
Las cucarachas viven en
democracia
Consultan en asamblea las decisiones que afectan a la comunidad. Un
estudio realizado en Bruselas ha puesto de manifiesto que las cucarachas
cooperan de manera espontánea para formar comunidades que les permitan
ciertos beneficios, tales como mayores posibilidades de reproducción o
de consecución de alimentos. El mecanismo de comportamiento del grupo se
sostiene a través de una comunicación química, visual y táctil (por las
antenas), y carece por completo de la necesidad de un líder. Esta
“democracia entre insectos” podría explicar los comportamientos
espontáneos de multitud de especies animales, cuyas decisiones estarían
cargadas de sentido si se tiene en cuenta que existe entre los miembros
de cada grupo un lenguaje y una inteligencia subyacentes.
Las cucarachas practican un modo de convivencia inteligente, muy
parecida a lo que los humanos conocemos como “democracia”: cada uno de
los insectos del grupo tienen una importancia similar, y las consultas
generales preceden siempre a las decisiones que afectarán a toda la
comunidad, indica un estudio de la Universidad Libre de Bruselas,
publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. El
estudio fue realizado para conocer cómo afectan las decisiones
colectivas en determinadas comunidades de insectos, cuando se debe
elegir entre varias alternativas posibles. ¿Cuándo y cómo inducen los
individuos que componen un grupo a una decisión colectiva determinada?
Esta investigación ha demostrado que las elecciones pueden surgir a
través de una interacción no-lineal y dinámica entre individuos iguales,
sin necesidad de que haya un líder concreto. El
estudio ha puesto de relieve que las decisiones de las cucarachas siguen
un patrón predecible que podría explicar la dinámica funcional del
grupo, así como la de otras comunidades de insectos y animales, como las
hormigas, las arañas, los peces e incluso las vacas.
Comunicación a través de las antenas :
Las cucarachas son animales silenciosos, por lo que su comunicación a la
hora de decidir radica en señales. Este mecanismo confiere la obtención
máxima de beneficios para cada uno de los miembros del grupo. De hecho,
el estudio ha sacado a la luz la existencia de un proceso de toma de
decisiones colectivo.
Carentes de cualquier tipo de vocalización, las cucarachas se comunican
a través de señales táctiles y químicas, así como a través de la visión.
Cuando se encuentran dos individuos, éstos se reconocen si forman parte
de la misma colonia, gracias a sus antenas y su olor, puesto que poseen
órganos olfatorios muy sensibles. El
director de la investigación, José Halloy, un científico del
Departamento de Ecología Social de la Free University de Bruselas,
estudió el comportamiento de un grupo de cucarachas metidas en un
recinto en el que había tres posibles refugios. La investigación
pretendía conocer cómo se dividían las cucarachas entre estas tres
posibilidades.
Después de muchas consultas, probando con sus antenas, las cucarachas se
dividieron perfectamente. Cada uno de los refugios tenía capacidad para
40 insectos, y en total el experimento se hizo con 50 cucarachas: en el
primer refugio se colocaron 25, en el segundo otras 25, y el tercero se
dejó vacío.
Cuando los científicos alteraron los refugios, e hicieron que éstos
tuvieran capacidad para albergar a 50 insectos, las cucarachas del
segundo refugio se “mudaron” al primero, dejando vacío también el
segundo.
Cooperación y competencia :
Por lo tanto, Halloy y sus colegas descubrieron que existe un equilibrio
entre cooperación y competencia por los recursos existentes en estas
colonias de insectos. Las cucarachas se benefician de la vida en
comunidad, porque ésta aumenta sus posibilidades de reproducción o sus
posibilidades de obtención de comida, entre otras ventajas. Por eso,
deciden aumentar la cantidad de miembros de su grupo si es posible. De
este hallazgo se deriva que pueda existir el mismo mecanismo de
comportamiento en otros grupos de animales: peces e insectos son capaces
de dividirse en subgrupos sin que haya necesidad de que un líder los
organice. La
investigación es importante porque describe los mecanismos subyacentes
en la toma de decisiones del mundo animal, y cómo éstos aprovechan los
recursos por medio de un tipo de comunicación determinada. Para las
cucarachas, resulta natural cooperar unas con otras, puesto que
espontáneamente saben situarse unas junto a otras para sacar el máximo
provecho a su convivencia.
Las cucarachas aparecieron hace unos 400 millones de años, sobrevivieron
a la extinción de los dinosaurios y a las bombas atómicas de Hiroshima y
Nagashaki durante la segunda guerra mundial. Se calcula que sobre el
planeta hay 3.500 especies de cucarachas, de las cuales sólo un pequeño
número (entre cinco y siete) viven en los domicilios y edificios. El
resto habita en los bosques.
La rotación de puestos
puede traer beneficios
Una de las curiosidades de la madre naturaleza se manifiesta en el vuelo
de los gansos en formación de “V”. El ritual de vuelo de estos animales
ha dejado a los estudiosos muy interesantes lecciones sobre el trabajo
en equipo. Y una de las lecciones es sobre la conveniencia de que haya
rotación periódica dentro de los equipos. El líder de la bandada cada
cierto tiempo rota, dejando su lugar a otro líder, y pasando él a ocupar
otra posición dentro del la uve. Las organizaciones más exitosas del mundo han descubierto que esta
técnica, aplicada a las jefaturas dentro de la estructura jerárquica,
trae también diversos beneficios, que comienzan a ser obvios casi de
inmediato luego del movimiento. El
ciclo de rotación varía según el tipo de organización que lo aplique,
pero algunos expertos en administración recomiendan que éste no
sobrepase los cinco años. La
rotación de puestos –no sólo de jefaturas sino también del personal de
nivel de mandos medios para abajo—debe darse, obviamente, de manera
técnica y organizada y, muy importante, siguiendo una evaluación
situacional.
Aunque la tendencia de las “500 Empresas de la Fortune” apunta a que en
su mayoría esos movimientos traen más beneficios que perjuicios, también
es cierto que en algunos casos, si no es manejada situacionalmente, es
decir viendo cada caso en particular, puede generar “efecto búmerang”. Sin embargo, todos concuerdan en que los beneficios superan con creces
la momentánea inestabilidad que se da luego de la rotación. Para el
personal operativo, la rotación significa generalmente la oportunidad de
conocer nuevos puestos, ampliar su perspectiva y volverse más
polifuncionales –lo que los afianza más en la organización. La
rotación en puestos de jefaturas responde a la necesidad de remozar
ambas perspectivas: la del jefe y la del equipo humano que dirigía. Es
un hecho que las personas –al cabo del tiempo—llegan a plegarse a la
rutina, y que ello podría impulsarlos a un modelo de comportamiento
conformista, menos creativo, poco innovador.
Paralelamente, el jefe llega a formar en algunas ocasiones lazos de
relación que por su intensidad podrían resultar inconvenientes para los
intereses del equipo y de la empresa. Al darse la rotación, tanto el
jefe como la organización tienen la oportunidad de aprovechar la
experiencia acumulada en otro equipo o en otro proyecto, al tiempo que
se inyecta en el funcionario un cúmulo de nuevas expectativas y buenos
propósitos. Es
importante rescatar que la rotación en las grandes organizaciones no se
ve como un castigo para nadie, ni se da porque el jefe sea inadecuado en
su puesto o en su gestión. Si es malo, simplemente no funciona dentro de
la organización, y mal haría la administración en asignar a ese jefe la
dirección de otra unidad, pues sólo habría “trasladado el problema”.
Por el contrario, la rotación busca aprovechar la sabiduría acumulada,
la buena trayectoria y el entusiasmo del líder, para desarrollar a otro
equipo o impactar el rendimiento de otra unidad productiva que tal vez
adolecía de ese tipo de energía. La
práctica de la rotación periódica de puestos toma auge en el mundo
corporativo. Es parte de esa mentalidad evolutiva de los nuevos modelos
de administración. Ha probado ser exitosa ya en numerosas empresas, y a
la larga, traerá renovados bríos y retos a las jefaturas, a los equipos
humanos y a las organizaciones.
5.- Conclusión Las soluciones a nuestros problemas cotidianos, en cuanto a dirección y
competencias estratégicas, las tenemos a nuestro alrededor, simplifique
sus procesos, haga que fluya la información y busque soluciones simples,
aunque para ello deba detenerse un rato a pensar. Estará en el camino de la estrategia de la simplicidad. El mundo natural
es un ejemplo, pero incluso ahí, las especies desaparecen, se extinguen.
En último caso vivimos en un mundo de cambio y hay que adaptarse a él.
Antoni Amenós
http://estrategia.info , http://ecuadernos.com
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