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STRATEGOS: SUSTENTOS TEÓRICOS
Los fundamentos teóricos que sostienen La Vía del STRATEGOS se
encuentran desarrollados extensamente en el libro “El STRATEGOS y la
guerra en el mundo de los negocios”, escrito por el Lic. Carlos Eduardo
Nava Condarco. Acercamiento teóricos importantes pueden encontrarse
también en la referencia STRATEGOS: Transformando conceptos
fundamentales en el mundo de los negocios, especialmente en el artículo
monográfico Administración y Estrategia.
El Lic. Nava sostiene que el entendimiento de Estrategia en el mundo de
los negocios, debe transitar por el entendimiento del Individuo que se
encuentra detrás del proceso de gestación y aplicación de la Estrategia.
Este Individuo es el STRATEGOS, el profesional de la Estrategia.
El contexto conceptual en el que se halla inserto el STRATEGOS es
denominado por el Lic. Nava como Lo Estratégico. Este contexto explica
claramente que la Estrategia como tal no constituye un fenómeno que se
inicia y termina en sí mismo y por lo tanto nunca puede ser estudiada de
esta forma.
El contexto conceptual establecido por Lo Estratégico está formado por
cuatro grandes elementos: la Organización, el STRATEGOS, la Estrategia y
el Conflicto. Estos cuatro elementos se relacionan de la siguiente
manera:
1.
La Organización es la supra-estructura a efectos del STRATEGOS y de la
Estrategia. En la organización y para la organización se desenvuelve el
STRATEGOS. La Estrategia es una conducta de gobierno que sirve a la
organización para el cumplimiento de sus propósitos. Tanto el STRATEGOS
como la Estrategia se subordinan a los intereses de la organización.
Para poder desarrollar eficazmente su función (la Estrategia), el
STRATEGOS debe conocer perfectamente la naturaleza y la dinámica de la
Organización.
El Libro “El STRATEGOS y la guerra en el mundo de los negocios dedica
una cuarta parte de su contenido a la explicación del carácter y la
dinámica del fenómeno organizacional.
La introducción de este capítulo puede leerse aquí: la Organización en
el marco de Lo Estratégico.
2.
El STRATEGOS o el agente que define la existencia de la Estrategia. El
STRATEGOS pertenece a la Organización y para ella desarrolla la
Estrategia.
El STRATEGOS se diferencia de otros profesionales en el tratamiento de
la Estrategia porque sus actos de gobierno están condicionados por la
aplicación de Principios Estratégicos, por ejercicio de Habilidades
precisas y Aptitudes específicas. El STRATEGOS cumple determinados Roles
en la organización y se ajusta a un Perfil Profesional determinado.
Todos estos aspectos son desarrollados en un capítulo especial del libro
“El STRATEGOS y la guerra en el mundo de los negocios”.
La introducción de este capítulo puede leerse aquí: el STRATEGOS en el
marco de Lo Estratégico.
3.
La Estrategia como función del STRATEGOS.
El desarrollo de la Estrategia propiamente dicha es tratada en el libro
“El STRATEGOS y la guerra en el mundo de los negocios” en todos sus
detalles: etapa de planteamiento de propósitos, los objetivos bajo
fuego, análisis del teatro de operaciones o Mercado, Identificación,
Evaluación, Posicionamiento y Movimiento de Recursos Estratégicos. Este
capítulo tiene detalles de todo el trabajo que en la práctica debe
desarrollar el STRATEGOS una vez que se inicia la interacción con el
Conflicto.
La introducción de este capítulo puede leerse aquí: La Estrategia en el
marco de Lo Estratégico.
4.
El Conflicto, como campo de acción de la Estrategia o elemento
estructural de la función.
En las organizaciones de negocios el Conflicto está explicado por la
existencia de la Competencia. Este es el factor de origen y elemento
motriz del Conflicto para la organización.
El libro “El STRATEGOS y la guerra en el mundo de los negocios” sostiene
que la Competencia (y el competidor) es el único agente que existe en la
vida organizacional con el propósito específico de causar “daño” a los
intereses mayores del Negocio y de la Organización. Ningún otro elemento
de eventual Conflicto para la organización tiene éste origen o éste
móvil.
El Libro realiza un acercamiento interesante a la naturaleza del
Conflicto y evalúa su estructura, su mecánica, sus elementos motrices,
etc.
La introducción de éste capítulo puede leerse aquí: El Conflicto en el
marco de Lo Estratégico.
ADMINISTRACIÓN Y ESTRATEGIA (Extracto adaptado del libro “El STRATEGOS y
la guerra en el mundo de los negocios).-
Resumen:
Hace más de cincuenta años que la Administración utiliza el término de
Estrategia. Al menos tres generaciones diferentes de hombres de negocios
y pensadores del mundo empresarial han sido testigos de su uso y de su
aplicación.
Sin embargo, hasta la fecha la Administración ha sido incapaz de hacer
precisiones respecto al entendimiento definitivo que debe primar sobre
el concepto. Amparada en su enorme capacidad sincrética, la
Administración recurre al uso del concepto de Estrategia en la forma que
circunstancialmente se brinde mejor para sus propios intereses. Esta
mecánica de utilización del término no solo reprime el manifiesto valor
que en origen tiene la Estrategia, también la convierte en algo poco
practico, y allí afecta un sentido intrínseco del concepto.
Por otra parte, la Administración ha “construido” una especie de
evolución del concepto original de Estrategia, desde su génesis
vinculada al vocablo griego “strategos” o General, hasta su estado
actual en el que se presenta como un Sistema de gobierno autosuficiente,
bastante lejano del individuo y de su evidente capacidad condicionante.
Sin embargo, en la relación “estructural-funcional” que caracteriza la
dinámica de todos los sistemas de gobierno, la Estrategia demanda la
incorporación del Individuo que ejerce la función como una forma
indispensable de explicarse apropiadamente. La Estrategia ES en realidad
el Individuo, el STRATEGOS. Sin la consideración primaria de éste no
puede explicarse como función en sí misma.
Si la Administración pretende explicar la Estrategia como una Función al
alcance de los individuos, la Estrategia demanda ser considerada como el
producto de la acción de un Individuo en particular, uno dotado de un
conocimiento particular y una visión específica del Conflicto.
Mas allá de consideraciones confusas y poco prácticas, la Estrategia es
la función del STRATEGOS.
Bajo esta afirmación, el enfoque de estudio de la temática debe
transitar de la función al Individuo. El estudio se debe trasladar de la
consideración de la Estrategia, como elemento funcional abstracto, al
STRATEGOS, como agente concreto y responsable de la acción estratégica.
El STRATEGOS es un profesional especializado en el tratamiento del
Conflicto que inevitablemente se produce en la interacción de
organizaciones que sostienen un Negocio. El perfeccionamiento del
Negocio propio forma parte fundamental de los intereses organizacionales
y de allí emerge el fenómeno competitivo que es motor fundamental del
Conflicto.
El STRATEGOS gobierna la organización desde el Negocio, es decir desde
el interés primario de las funciones de producción y ventas, las únicas
que perfeccionan el Negocio. El ejercicio de su gobierno está
fundamentado en la aplicación de Principios Estratégicos, los mismos que
son producto de experiencias milenarias que el hombre tiene en su
interacción con el Conflicto. El STRATEGOS tiene un profundo
conocimiento de la estructura y de la dinámica de la Organización (que
es el elemento estructural de la acción de gobierno), y completa su
perfil con un conocimiento, también profundo, de la estructura y de la
mecánica del Conflicto.
Cuando estos ingredientes y condiciones toman forma en la gestión del
STRATEGOS, se está haciendo Estrategia.
Y esta gestión, a diferencia de lo que siempre plantea la
Administración, tiene muy poco de Plan y muy poco de consideración de
largo plazo.
La Estrategia no es un Plan, es un modo de actuar. La Estrategia se
justifica por la existencia del Conflicto y éste es el clímax de la
Acción. La Estrategia no es una consideración de largo plazo, todo lo
contrario, la Estrategia se explica en el corto plazo porque el
Conflicto así lo hace.
Ningún Plan puede soportar la dinámica del Conflicto y nada puede
considerase en el futuro si el Conflicto no se dirime hoy.
Documento Completo:
En el mundo de los negocios no solo existe una enorme confusión respecto
a la interpretación precisa que debe darse al termino de ESTRATEGIA,
también existe una profunda equivocación. Lo primero es, probablemente,
una prueba clara de la existencia de lo segundo.
La Administración utiliza la palabra Estrategia hace más de cincuenta
años y hasta la fecha no existe una definición de entendimiento
universal entre las propias fronteras de su sentido epistemológico.
Pocos profesionales de la lógica administrativa coinciden en la
interpretación del concepto. Sin embargo todos utilizan el término con
una frecuencia que está reservada para pocos casos similares.
Con la Estrategia se da uno de esos extraños casos en que la proporción
del uso de la palabra es similar al grado de desconocimiento de su
esencial significado. Ello conduce, por supuesto, a un proceso en el que
se agudizan las confusiones, casi por inercia, en un circuito sin fin.
Acudiendo a su enorme capacidad de sincretismo, la Administración ha
concluido por establecer una “forma general”, amplia y generosa, de
entender el concepto de Estrategia. Esta forma no es fácil, por
supuesto, de precisar y debe entenderse entre un margen relativamente
amplio de consideraciones:
1. La Estrategia, dice la Administración, es antes que nada una forma de
pensar. Una que establece una orientación para los Planes, un Patrón
para las acciones, una Posición para los intereses de la organización y
una perspectiva de su situación en el futuro.
2. La Estrategia permite definir la elección de opciones que la
organización tiene para alcanzar sus objetivos.
3. La Estrategia fundamenta su sentido y su poder en la consideración
exhaustiva de los factores y de las variables medioambientales de la
organización.
4. La Estrategia está dirigida a crear una ventaja competitiva para la
organización. Sin la existencia de competencia, la consideración de la
Estrategia en la gestión empresarial no se justifica.
5. La Estrategia es una consideración de las opciones de la organización
en el largo plazo.
6. La Estrategia es un tipo de plan, uno que esencialmente se diferencia
de otros por la consideración enfática de los factores asociados a la
competencia.
Alrededor de éste sentido conceptual se han construido innumerables
procesos y mecánicas de entendimiento y aplicación de la Estrategia.
Entre estos destaca de una forma notable la Planificación Estratégica,
ése sistema de consideraciones y entendidos que a la fecha ya tiene
carácter concreto de panacea universal.
Sin embargo el “uso” que la Administración ha hecho de la Estrategia
bajo estas premisas conceptuales, no ha brindado resultados positivos
que puedan entenderse como proporcionales al interés y al esfuerzo que
se ha puesto en el tratamiento de la temática. En ése sentido la
Estrategia es ahora una más de las herramientas de gestión que se ponen
en práctica para tratar de optimizar los procesos de dirección en las
organizaciones. Desde la esfera privilegiada de los Conceptos, la
Estrategia cae a la plataforma de las Técnicas, por invitación directa
de la Administración.
Si el tema se encuentra en este punto no es por responsabilidad de la
Estrategia, es por responsabilidad de la Administración. La Estrategia
tiene en realidad un valor conceptual y práctico mucho mas grande que
aquel que ha sido determinado por la Administración. Si hasta el momento
la Estrategia ha contribuido en algo a los esfuerzos de gestión, a pesar
de su interpretación y uso equivocado, ello es producto de su enorme
riqueza como concepto de gobierno y del efecto que éste concepto provoca
entre las personas íntimamente vinculadas con las operaciones
organizacionales.
Es precisamente entre las personas, específicamente en la mente de los
individuos, en donde la Estrategia en realidad se perfecciona.
A diferencia de otros sistemas de dirección, la Estrategia no puede
entenderse por completo considerando solamente la dimensión de las
relaciones de “estructura-función” que caracterizan su dinámica. La
Estrategia es evidentemente una Función de dirección qua actúa sobre los
intereses manifiestos de la estructura (la Organización), pero es una
función que está enormemente condicionada por la naturaleza del
Individuo que la practica.
Muchas funciones de gestión logran una independencia notable del
Individuo y en ello justifican precisamente su valor: en la posibilidad
de ser puestas en practica como sistemas, como procesos poco vulnerables
a las equivocaciones del individuo o al menos capaces de alcanzar un
equilibrio básico entre la influencia del sistema y de las personas que
lo aplican.
En el caso de la Estrategia esto no se da. La Función depende íntegra y
permanentemente del Individuo. La Estrategia no puede estudiarse como
Función. Su estudio debe iniciarse desde el Individuo y terminar en él.
Cuando la Estrategia se estudia enfáticamente como Función prevalece un
carácter enunciativo que poco tiene de práctico y mucho de confusión
interpretativa. Sin embargo cuando el estudio de la Estrategia se aborda
desde el Individuo responsable de su aplicación, emerge su incalculable
valor.
La importancia vital del Individuo en el entendimiento básico de
Estrategia se fundamenta en el propio sentido etimológico del término.
La palabra Estrategia proviene del vocablo griego “strategos” que
significa General.
En su sentido original la Estrategia está intrínsecamente vinculada a un
Individuo, en los hechos ES un Individuo en particular: el General,
aquel llamado a comandar las operaciones militares.
Muchos pensadores del mundo de la Administración se han dado el lujo de
“hacer evolucionar” el significado original de Estrategia. Mencionan el
carácter de su origen como quien se remite a un accidente o a lo sumo, a
una referencia anecdótica.
Es difícil comprender los móviles que la Administración (y sus
pensadores) tienen para embarcarse en ése proceso ríspido de “construir”
la evolución de un concepto. En realidad no se entiende Por Qué deba
hacerse esto. El poder conceptual de Estrategia disminuye de forma muy
aguda a medida que se aleja de su entendimiento de origen.
Cuando tratan de entenderse, y por sobre todo aplicarse, conceptos de
Estrategia que emergen de las consideraciones tradicionales que la
Administración hace, la confusión impide la acción eficaz.
Una buena parte de los Gerentes en el mundo de los negocios es incapaz
de precisar cuando está cumpliendo una función estratégica y cuando no;
cuando está haciendo Estrategia y cuando no lo está haciendo. En los
hechos los gerentes pueden responder cualquier cosa, porque la
Administración ha posicionado un entendimiento de Estrategia que en la
práctica se aplica a todo y a nada en particular.
Si se respeta su sentido de origen, la Estrategia es exclusivamente la
Función del STRATEGOS.
Si se respeta su sentido de origen, el STRATEGOS es el General, es decir
quien comanda las Operaciones Militares.
En su sentido natural las Operaciones Militares se diferencian de otras
en muchos aspectos, especialmente por su íntima vinculación con el
Conflicto, con el Combate, con la existencia de un enemigo, de un rival.
Si se respeta la interpretación de origen, el STRATEGOS es quien comanda
las operaciones para dirimir el Conflicto a favor de los intereses de la
Organización a la que pertenece y representa. Y lo hace en claro
detrimento de los intereses idénticos que sostiene un rival.
Hasta acá la relación conceptual de los términos puede entenderse
bastante bien en el mundo de los negocios: las organizaciones están
sujetas a Conflicto, éste se genera a partir de las acciones del
competidor y todo ello demanda una gestión similar a la que se encuentra
involucrada en una operación de carácter militar.
Sin embargo a partir de este punto es necesario hacer algunas
precisiones adicionales: el motivo de Conflicto de intereses entre los
agentes, a diferencia de los múltiples que pueden citarse para el caso
militar, está representado en el mundo empresarial por un solo fenómeno,
el Negocio.
El Negocio es una tarea, es una función. De ningún modo es una
estructura. Así debe repararse otro error que es frecuente.
De acuerdo a su propio origen, el termino Negocio proviene del vocablo
latín “negotium” que significa “cualquier actividad que representa
utilidad, interés o provecho para quien la practica”.
Todas las organizaciones empresariales (y en realidad TODAS las
organizaciones), están sustentadas por un Negocio, o una actividad que
les representa “utilidad, interés o provecho”. Sin la existencia del
Negocio, la propia organización no existe.
Ahora bien, entre todas las actividades que las organizaciones llevan a
efecto, ninguna les representa mayor “utilidad, interés o provecho” que
las tareas de Producción y de Ventas. Ellas perfeccionan el Negocio.
Todo el resto de las actividades en la organización deben plantearse
para apoyar la Producción y las Ventas.
Y dado que las organizaciones sólo producen aquello que podrá venderse,
la función de Producción se subordina a la función de Ventas, quedando
ésta última como la función básica y esencial del Negocio.
Si el Negocio es el que genera el Conflicto de intereses entre los
competidores, queda a su vez explicada la relación que el Conflicto
tiene con las Ventas, pues éstas explican a su vez el Negocio.
El STRATEGOS debe dirigir las operaciones que explican el Negocio de
forma de hacerlo prevalecer sobre los competidores. En éste caso debe
dirigir las operaciones de Ventas.
Si la Estrategia es la función del STRATEGOS y ésta esencialmente está
dirigida a la gestión de las Ventas, entonces la Estrategia es
fundamentalmente Estrategia de Ventas.
Con esta afirmación quedan sin valor muchísimas estructuras conceptuales
que la Administración ha desarrollado alrededor de la Estrategia. Entre
ellas especialmente las que pretenden afirmar que existen “estrategias”
en la organización que no son específicamente la Estrategia de Ventas,
por ejemplo: estrategias financieras, estrategias de recursos humanos,
estrategias de mercadeo, estrategias institucionales, etc.
En realidad sólo existe UNA Estrategia: la Estrategia de Ventas, a ella
se ajustan TODO EL RESTO de las premisas y de las actividades de la
organización.
Las Ventas son el Objeto de trabajo de la Estrategia.
La Relación se presenta pues de la siguiente manera:
STRATEGOS (sujeto) - Estrategia (función) - Ventas (objeto) - Conflicto
(circunstancia).
El STRATEGOS actúa sobre el Conflicto por medio de la Estrategia, para
perfeccionar el Negocio propio representado por las Ventas.
La relación condicionante se presenta en los extremos del continuo:
entre el STRATEGOS y el Conflicto. Ambos se condicionan mutuamente por
medio del estado y de los resultados de la Estrategia de Ventas.
Esta relación de condicionamiento entre el STRATEGOS y el Conflicto
establece otras premisas trascendentales: en primer lugar, dado que el
Conflicto tiene carácter estrictamente circunstancial, la Estrategia no
puede ser entendida como un elemento de trabajo en el largo plazo. En
segundo lugar, dada la naturaleza misma del Conflicto la Estrategia no
puede ser entendida únicamente como un Plan, debe ser entendida como una
forma de actuar. La Estrategia es mayormente Acción, pues esto es
esencialmente el Conflicto. Por último, la Estrategia toma “forma” en el
Conflicto, su sentido y razón se determina de manera
vertical-ascendente: desde el Conflicto hasta la Alta Gerencia de la
Organización.
No existe ningún proceso de planificación (incluida la Planificación
Estratégica) que soporte la dinámica que plantea el Conflicto. Por ello
ningún tipo de Plan se acerca, en lo mas mínimo, a explicar el sentido
de Estrategia.
Por último, la Estrategia no necesita de precisiones que enfaticen su
relación con la ventaja competitiva y el carácter de las variables
medioambientales que condicionan un proceso de planificación. La
Estrategia fundamenta su existencia en el Conflicto y éste se desarrolla
al exterior de la organización, luego la Estrategia es un sistema de
gobierno que actúa de “afuera hacia adentro” y en ello considera
perfectamente toda variable del entorno y toda posibilidad de generar
ventajas que le permitan dirimir el Conflicto a favor de los intereses
propios. De la misma forma que resulta ocioso explicar que el agua se
relaciona con oxígeno e hidrógeno porque en los hechos “es” esas dos
cosas, de igual manera es ocioso enfatizar que la Estrategia busca
alcanzar ventajas competitivas o consideraciones de variables del
entorno organizacional. Ella “es” ambas cosas en un sentido ontológico.
Si la Estrategia es básicamente la función del STRATEGOS, entonces su
entendimiento pasa por comprender al individuo y las circunstancias que
tipificarán su acción estratégica.
Para que pueda afirmarse que un individuo califica como STRATEGOS y en
éste sentido “hace” Estrategia por medio de su acción profesional, deben
presentarse los siguientes factores:
1. Los actos de gestión del STRATEGOS deben fundamentarse en la
aplicación de Principios Estratégicos. Estos son un conjunto de
preceptos para interactuar con el Conflicto de manera favorable. Los
Principios Estratégicos resumen la sabiduría de miles de experiencias
del hombre en su relación con el Conflicto, a lo largo de miles de años
de historia.
El Conflicto es tan antiguo como el hombre mismo y ésta interacción
perpetua entre ambos ha generado experiencias invalorables en el tiempo.
Ellas se resumen ahora en una infinidad de Principios, cuya aplicación
ha demostrado siempre ser efectiva para dirimir favorablemente un
Conflicto.
Principios Estratégicos como los siguientes deben condicionar la gestión
del STRATEGOS:
• Se deben comparar siempre atributos entre competidores, en la forma de
establecer relaciones entre puntos fuertes y débiles.
• Debe convertirse el tiempo en aliado.
• La Estrategia condiciona la asignación de Recursos, no lo contrario.
• Todo el mundo debe beneficiarse de las victorias.
• Aplicar Fortalezas contra Debilidades, siempre.
• Desarrollar y aplicar estratagemas.
• Mucho cuidado con la relación General-Soberano.
• La invencibilidad radica en la defensa, la vulnerabilidad en el
ataque.
• Coordinación de impulso y tiempo en el movimiento de los Recursos
Estratégicos.
• Asumir la Iniciativa, siempre.
• Planificar la Sorpresa.
• Alcanzar masa crítica en el movimiento de los Recursos Estratégicos.
• Ser Flexible,
• Etc.
Por supuesto que “aquí no están todos los que son ni son todos los que
están”. Los Principios Estratégicos no están sujeto a ningún ejercicio
enunciativo.
Ahora bien, cuando el STRATEGOS gobierna al amparo de estos Principios,
está haciendo explícitamente Estrategia.
2. El STRATEGOS gobierna los intereses de la organización desde el
Negocio. Sólo cuando prevalecen los intereses del Negocio (Producción y
Ventas), sobre todos los demás, se puede afirmar que se está
desarrollando una acción estratégica. Cuando la empresa actúa en el
mercado bajo un móvil diferente a éste (cosa que en realidad sucede con
mas frecuencia de la que podría desearse), está respondiendo a cualquier
otro tipo de interés pero no al interés estratégico.
Resulta curioso comprobar cómo las organizaciones de negocios califican
precisamente como “estratégicas” muchas acciones que nada tienen que ver
con los intereses inmediatos del Negocio, cuando la esencia conceptual
de las cosas es precisamente inversa a esta forma de pensar.
3. El STRATEGOS trabaja en el corto plazo. La Estrategia trabaja en el
corto plazo. El Conflicto se desarrolla en el corto plazo.
Los planes trabajan en el largo plazo, no la Estrategia. La Alta
Gerencia trabaja en el largo plazo, no el STRATEGOS.
La Táctica determina la Estrategia porque se encuentra en un punto mas
cercano de Contacto con el Conflicto.
El corto plazo construye el largo plazo en términos de la Estrategia. Y
esto es una consecuencia inevitable de la existencia del Conflicto. Si
éste no existiera, estarían planteadas las condiciones para moldear el
presente con visión de futuro; pero en tanto el Conflicto se halla
presente sólo superarlo permite visualizar el siguiente peldaño.
Y ninguna de estas afirmaciones pretende sostener que la Organización
carezca de visión o consideración de futuro, sólo se persigue afirmar
con vehemencia que la Estrategia no puede hacerlo... porque el Conflicto
no lo permite.
4. El STRATEGOS debe tener conocimiento profundo de la estructura y de
la dinámica del fenómeno organizacional. La Organización no sólo es la
estructura en la cual se justifica la función, es también el escenario
en el que existen y se desarrollan los Recursos Estratégicos que habrán
de poner en marcha las acciones estratégicas.
5. El STRATEGOS no es necesariamente EL Gerente. No es, de hecho, parte
de la Alta Gerencia. Aquí existe una “separación” de dominios necesaria
e importante.
Por el imperativo de considerar la integridad del conjunto
organizacional la Alta Gerencia no está ni habilitada ni capacitada para
gobernar en función del interés estricto del Negocio. En éste sentido no
esta habilitada para la práctica estratégica. Y el sólo hecho de
considerar algo diferente es un problema típico de las organizaciones de
negocios actuales.
La responsabilidad fundamental de la Alta Gerencia es el Planteamiento
de Propósitos y la definición de las Políticas Organizacionales que
eventualmente permitan alcanzarlos. La responsabilidad del STRATEGOS es
alcanzar los Objetivos planteados por medio del desarrollo de la
Estrategia.
El Horizonte temporal del trabajo de la Alta Gerencia puede transitar
profundamente en el futuro, el horizonte temporal del trabajo del
STRATEGOS no debe exceder, preferentemente, la consideración de los
objetivos anuales.
6. El STRATEGOS debe conocer profundamente la Teoría del Conflicto,
porque en los hechos es su objeto de trabajo mas próximo y el implacable
juez de su trabajo. Quien desconoce la naturaleza y el carácter del
Conflicto sucumbe ante él.
Sobre el Conflicto el STRATEGOS debe saber, al menos, lo siguiente:
• Que el Conflicto no es ajeno a nadie y en éste sentido siempre existe
igualdad de condiciones con el rival.
• Que los conflictos no tienen orden, se presentan de maneras diversas y
formas múltiples.
• Que los conflictos son absolutamente atemporales.
• Que existen elementos generadores del Conflicto, los cuales pueden
identificarse y precisarse.
• Que los conflictos se miden en función del Riesgo o del Peligro que
representen para los intereses propios.
• Que los conflictos tienen una “estructura de soporte”.
• Que los conflictos tienen un importante efecto multiplicador.
• Que las personas y las organizaciones aprenden, con relativa
facilidad, a “convivir” con el Conflicto, y allí le otorgan su mayor
poder.
• Etc.
El conjunto que estas consideraciones forma, excede con mucho el alcance
de la Estrategia en su concepto individual.
Cuando el estudio de la Estrategia se aborda desde el individuo que la
ejecuta como una función profesional, ya no basta con remitirse a la
Estrategia, se hace necesario remitirse a “Lo Estratégico”. Y ello
considera, al menos, los siguientes aspectos:
a) Organización.
b) STRATEGOS
c) Estrategia
d) Conflicto.
En este conjunto se encuentra el estudio efectivo del fenómeno
estratégico, bien sea en términos de su invalorable riqueza histórica o
del precioso aporte que puede otorgar en el futuro. Un futuro que además
se asoma ante nosotros con exigencias inéditas de competitividad.
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