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Teorías de la complejidad: un
paradigma para el estudio de las organizaciones
1. Introducción
La empresa es el lugar donde permanecen, gran parte de su vida, las
personas y, muchas veces, lo hacen realizando grandes sacrificios para
lidiar entre la cotidianeidad de sus acciones personales y familiares y
las de su trabajo. De aquí que los dirigentes empresariales, no sólo
deben preocuparse por acrecentar las utilidades, sino también por
convertir a las empresas en verdaderos centros de aprendizaje en que los
individuos puedan desarrollar su potencial de desarrollo profesional y,
también, que es lo más importante, puedan vivir su vida con plenitud y
dignidad. De hecho, es a esto último que debería dar prioridad la
empresa. Lograr que los trabajadores tengan una vida digna y acogedora,
al mismo tiempo que realizan su trabajo diario, no son contradictorios.
Más bien, se influyen mutuamente. Para lograr ese objetivo, el gerente
debe comprender, con profundidad, la naturaleza de los individuos, sus
percepciones de la realidad en un mundo cada vez más complejo.
Muchos de los principios que aprendimos en las universidades sobre el
comportamiento de las personas ya no responden a nuestras realidades, si
es que alguna vez lo hicieron. La acción humana es demasiado compleja
para dar explicaciones apresuradas sobre las verdaderas intenciones que
subyacen en las actitudes de los individuos. Es necesario que el gerente
aprenda a desaprender teorías que, con mucha sutileza y tecnicismo, lo
único que pretenden es , en el fondo, aumentar las utilidades, haciendo
a un lado el desarrollo personal de los trabajadores y, a veces, en
contra de él. Gracias a los nuevos descubrimientos de la ciencia, hoy
disponemos de principios que nos pueden ayudar en esta tarea. Teorías
como la Relatividad, la Física Cuántica, el Principio de Incertidumbre y
la Teoría del Caos constituyen un instrumental teórico-metodológico muy
valioso para los gerentes de hoy. Si bien es cierto que estos principios
explican fenómenos físico-químicos que suceden en la naturaleza,
aplicados con mucha creatividad e imaginación pueden ser muy útiles para
comprender el comportamiento humano. No hay que olvidar que todas las
formas de vida, incluyendo a los seres humanos, están sujetos a las
mismas leyes físicas que los electrones y los átomos. Además, la
realidad es percibida por observadores u observadoras que pertenecen a
los sistemas vivos, por lo que el conocimiento debe considerarse como un
fenómeno biológico. Frederic Munné comparte esta forma de pensar: El
futuro estaría en una visión no dicotomizada del panorama científico en
general; se podría ver que el conocimiento del mundo natural y el del
mundo humano es un mismo tipo de conocimiento y no dos tipos diferentes.
No tiene sentido hablar de ciencia natural y ciencia social. Por
ejemplo, el principio de Incertidumbre de Heisenberg y el caos que
presentan las ecuaciones de Einstein, que explicaremos más adelante, nos
puede ayudar para entender el comportamiento de los individuos, el cual
es claramente impredecible. Emplear los conocimientos más avanzados de
la física y otras ciencias para entender los aspectos más importantes de
la existencia humana talvez sea una "arrogancia" por parte mía, por ser
un tema muy poco conocido. Debo decir que, esta vez, haré caso omiso de
las acusaciones de "arrogancia" que acostumbran hacer algunas personas,
porque eso me ha impedido, en otras ocasiones, escribir sobre temas tan
interesantes, como el que hoy presento. Es una tarea muy difícil, pero,
al menos hay que intentarla.
Si observamos detenidamente el proceso evolutivo de las organizaciones,
los grandes problemas que ocurren en ellas hoy en día, muy
frecuentemente, no se deben a la falta de conocimientos en
Administración y Finanzas, sino al desconocimiento del origen y de la
evolución de existencia humana y de las leyes de la naturaleza que rigen
sus comportamientos. Entre más conozca que el ser humano es un ser de
incertidumbre que, desde que nace, trae ya el miedo a lo desconocido, al
cambio y a la muerte, el gerente estará mejor equipado para entender la
complejidad y el caos de la vida en las organizaciones. Entender esta
"microfísica cuántica de la administración" debería ser una tarea
obligatoria para todos los estudiosos de la Administración y de las
Finanzas. Sabemos que todo lo que se relaciona con la materia implica
fenómenos cuánticos; sabemos, también, que la mente funciona a través de
mecanismos cerebrales, que son más complejos que lo que conocemos, pero
son mecanismos materiales. Todo ésto nos hace suponer que , quizás no
sea mala idea intentar encontrar una explicación de la conducta humana,
talvez muy incompleta aún, a través de la comprensión de los conceptos
aportados por la nueva ciencia, lo que se ha dado en llamar el paradigma
"New Age" de la empresa. Peter Senge, en la Quinta Disciplina (1990), se
nutre de varios conceptos, como el de contornos poco precisos, adoptados
de varios científicos, entre ellos, Carl Rogers (1986), David Bohm
(1988), Capra (1988), Marilyn Ferguson (1990) y Bateson (1993), para
desarrollar el fundamento espiritual de la "learning organization".
2. La relatividad de los conceptos
¿Tiene sentido cualquier afirmación?. Con esta pregunta inician su libro
¿Qué es la teoría de la relatividad? L. Landau y Y. Rumer. Albert
Einstein, descubridor de las Teorías Especial y General de la
Relatividad nació en Ulm, Alemania, en 1879. Han pasado más de cincuenta
años desde el momento en que Albert Einstein descubrió la Teoría de la
Relatividad; sin embargo, esta teoría es poco conocida por aquellos que
no son especialistas, debido a su instrumental matemático bastante
complicado. Es muy importante estudiar esta teoría puesto que nos
equipará de muchos elementos para el estudio de la realidad en las
organizaciones. Quizás la única ecuación de física más conocida, por los
no especialistas, es la famosa ecuación de Einstein E = mc2 que resume
la equivalencia entre masa y energía. La relación entre masa y energía
implica que nada puede moverse con una velocidad mayor que la de la luz.
Pero, regresando a la pregunta inicial ¿tiene sentido cualquier
afirmación?. Probablemente, no. Veamos los conceptos derecha e
izquierda. ¿A qué lado del camino está situada la universidad, a la
derecha o a la izquierda? Es imposible dar una respuesta de forma
inmediata. Si uno camina del puente hacia el volcán, la universidad
estará al lado izquierdo y si, por el contrario, camina del volcán hacia
el puente, estará a la derecha. Vemos, entonces, que para referirnos a
los conceptos de izquierda y derecha, debemos tener en cuenta un
referente respecto al cual definimos la derecha o la izquierda. Lo
anterior nos indica que los conceptos "derecha" e "izquierda" son
relativos. Con otras palabras, los conceptos adquieren sentido
únicamente después de haber definido la dirección respecto a la cual se
aplica la afirmación.
Lo dicho anteriormente, también se aplica para el tiempo y el espacio.
La afirmación "en estos momentos son las diez" no tiene sentido, a menos
que indiquemos el lugar, El Salvador, Canadá, por ejemplo. Como veremos
posteriormente, el tiempo y el espacio son inseparables.
La Teoría de la Relatividad nos dice que no existe diferencia entre el
estado de reposo y el estado de movimiento rectilíneo. Un cuerpo que se
mueve en forma rectilínea y uniforme respecto a otro en reposo, puede
ser considerado también en reposo; es decir, no existe el reposo
absoluto, sino muchos cuerpos "en reposo" que se desplazan , unos
respecto a los otros, rectilínea y uniformemente, a distintas
velocidades. Si el reposo es relativo, es necesario señalar siempre
respecto a cuál de los muchos cuerpos que se desplazan rectilínea y
uniformemente, uno respecto al otro, observamos el movimiento. Lo
planteado anteriormente está expresado en la ley llamada Principio de la
Relatividad del Movimiento.
El Principio de la Relatividad del Movimiento dice: el movimiento de los
cuerpos, en todos los laboratorios que se desplazan unos respecto a los
otros de manera rectilínea uniforme, transcurre de acuerdo a unas mismas
leyes. Podemos deducir, de este principio, que cualquier cuerpo sobre el
que no actúa ninguna fuerza puede encontrarse tanto en estado de reposo,
como en estado de movimiento rectilíneo y uniforme. Este fenómeno es
conocido, en física, como ley de la inercia. Según la ley de la inercia,
todo cuerpo que se encuentra en estado de movimiento rectilíneo y
uniforme debe continuar su movimiento indefinidamente, mientras no
actúen sobre él fuerzas externas. Pero, podemos observar que los cuerpos
a los que no se aplican fuerzas se detienen. ¿Cómo explicar esta
aparente contradicción?. La explicación está en que los cuerpos se
detienen porque sobre ellos accionan fuerzas externas: las fuerzas del
rozamiento. Galileo Galilei demostró que la causa por la que se detienen
los cuerpos en movimiento es la fuerza del rozamiento y que, si no
existiese esta fuerza, el cuerpo, puesto en movimiento, se movería
eternamente.
El descubrimiento del principio de la relatividad del movimiento es de
mucha importancia, no sólo para las ciencias físicas sino también para
las demás ciencias, incluida la administración, la economía y las
ciencias de la conducta. ¿Cuáles son esas fuerzas de rozamiento que
impiden que los individuos desarrollen su potencial pleno al interior de
las organizaciones y de los grupos sociales?. Esta debe ser una pregunta
obligada para todo dirigente empresarial y grupal. ¿Cuáles son esas
fuerzas, ocultas muchas veces, que están obstaculizando el proceso de
aprendizaje de los individuos en las organizaciones e instituciones y
que impiden su crecimiento?. ¿Qué variables ocultas subyacen en las
conciencias de los políticos y dirigentes que no permiten la formación
de nuevos cuadros?. Para todo individuo que trabaja con equipos y
grupos, las anteriores preguntas deberían andar gravitando siempre en su
mente y buscando respuestas sencillas y apropiadas.
La relatividad del movimiento que estamos observando depende del lugar –
espacio y velocidad – en que nos encontramos. Supongamos que un
conductor de un camión repartidor de mercancía de una empresa corre en
una calle con una velocidad de 50 kilómetros por hora, en la que la
máxima velocidad permitida es de 60 kilómetros por hora, se encuentra
con otro camión que viene a la misma velocidad; para los conductores,
cada camión pasó con una velocidad de 100 kilómetros por hora, ya que
ambas velocidades se suman; pero, para el policía que estaba parado en
la orilla de la carretera, los dos camiones pasaron a la misma velocidad
(50 K/h), por lo que el tremendo susto de ambos conductores fue en vano.
Y no era de menos, ¡lo elevadísimo que están las multas de tránsito en
El Salvador! ¡Que alivio que nada pueda viajar más rápido que la luz,
puesto que sólo ésta u otras ondas que no posean masa intrínseca pueden
moverse a la velocidad de la luz! Por supuesto, la anterior afirmación
sólo es válida para los accidentes de tránsito, puesto que la luz viaja
a una velocidad de 300.000 K/segundo; para otros casos, sería de mucha
esperanza, como veremos más adelante.
3. Espacio y tiempo
Las ideas del tiempo también son muy importantes para conocer la
naturaleza de los individuos. Todas nuestras acciones están marcadas por
el tiempo y el espacio. Son aspectos sobre los cuales deberíamos pensar
con mucho detenimiento y, sin embargo, casi ningún gerente y dirigente
lo hace. Grandes pensadores en la antigüedad lo hicieron y nos legaron
todo un contenido teórico profundo. Albert Eistein fue uno de los
científicos que más ha estudiado el espacio-tiempo:"A veces me pregunto
cómo ocurrió que fuera yo quien desarrolló la teoría de la relatividad.
La razón, creo, es que un adulto normal nunca se detiene a pensar en los
problemas del espacio y el tiempo. Esas son cosas en las que ya pensó
cuando era niño. Pero mi desarrollo intelectual fue lento, por lo cual
empecé a preocuparme por el espacio y el tiempo sólo cuando ya era
mayor" (citado por Scott Torpe, 2001, p. 5.)
Qué es el tiempo?. Casi nadie se hace esta pregunta, porque casi nadie
se preocupa por el tiempo o quizá porque es muy difícil de definir y de
entender. "Un autor del siglo XIX, Charles Lamb, escribió: "Nada me
produce tanta perplejidad como el tiempo y el espacio. Y sin embargo,
nada me preocupa menos que el tiempo y el espacio, ya que nunca pienso
en ellos" (citado por Stephen Hawking, 2002, p. 31). Repasemos las ideas
más conocidas sobre el tiempo y el espacio.
En sus Principia Mathematica, Isaac Newton nos ofrece el primer modelo
matemático para el tiempo y el espacio (1687). En su modelo, Newton nos
presenta el tiempo y el espacio en forma separada y los sucesos se
realizaban sobre ellos, pero sin que estos sucesos los afectara. El
tiempo estaba representado por una línea recta infinita en ambas
direcciones y, además, había existido siempre y existirá siempre; es
decir, el tiempo era considerado eterno. La teoría general de la
relatividad de Einstein (1915) afirma, contrario a lo que Newton
pensaba, que el espacio-tiempo está deformado y distorsionado debido a
la distribución de materia y energía en el universo, por lo que ya no es
plano. Por lo tanto, los objetos que se mueven en el espacio-tiempo,
aunque intentan hacerlo de manera rectilínea, siguen una trayectoria
curvada. La distancia más corta entre dos puntos ya no es la recta
(según la geometría euclidiana), sino la geodésica. Parece que su
movimiento se ve afectado por la acción de la gravedad. El tiempo y el
espacio, en la teoría de la relatividad, están entrelazados; es
imposible separarlos. Si el tiempo está curvado, también lo está el
espacio, por lo que el tiempo tiene una forma: nuestro pasado tiene
forma de pera. La curvatura que presenta el espacio-tiempo tiene una
gran consecuencia, de acuerdo a la teoría de la relatividad, para todo
lo que acontece en el universo: el espacio-tiempo no es simplemente un
fondo pasivo en que ocurren los fenómenos, sino que los convierte en
participantes de todo lo que sucede en el universo. Otra consecuencia
importante de la curvatura del espacio-tiempo es la existencia de la
fuerza de la gravedad, descubierta por Newton. Esta ley afirma que dos
cuerpos cualesquiera se atraen mutuamente con una fuerza proporcional al
producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la
distancia que los separa. De acuerdo a esta ley, si un cuerpo duplica su
masa, la fuerza entre ellos también se duplicará y que, cuanto más
separados estén los cuerpos, menor será la fuerza gravitatoria entre
ellos.
Para la teoría de la relatividad, no existe el tiempo absoluto, cada
observador tiene su propio tiempo personal. Lo anterior, plantea Hawking
(2002, p. 11), puede conducir a la llamada paradoja de los gemelos:
Uno de los gemelos parte a un viaje espacial, durante el cual se
desplaza con una velocidad próxima a la luz, en tanto que su hermano se
queda en la tierra. Debido a su movimiento, el tiempo transcurre más
lentamente en la nave espacial que para el gemelo que permanece en la
tierra. Por ello, a su regreso, el viajero espacial constata que su
hermano es más viejo que él. Aunque ello parece desafiar el sentido
común, diversos experimentos han corroborado que, efectivamente, el
gemelo viajero permanecería más joven.
Para una persona que se trasladara en una nave a la velocidad de la luz,
cuando saliera de la tierra, el tiempo transcurriría más lentamente que
el nuestro. En opinión de los físicos, si el tiempo se retarda realmente
con el movimiento, una persona podrá hacer el viaje de ida y vuelta
hasta una estrella distante. Pero, desde luego, deberá despedirse para
siempre de su propia generación y del mundo que conoció, pues cuando
regrese encontrará un mundo del futuro, puesto que, aunque regresara al
cabo de una semana – según lo entendería ella – verdaderamente habrían
transcurrido muchos siglos sobre la tierra. "Ello pudiera sugerir – dice
Hawking (2002, p. 9) – que si quisiéramos vivir más tiempo, deberíamos
mantenernos volando hacia el este, de manera que la velocidad del avión
se sumara a la de la rotación terrestre. Sin embargo, la pequeña
fracción de segundo que ganaríamos así, la perderíamos de sobras por
culpa de la alimentación servida en los aviones". ¿Resulta increíble,
verdad?. Pero, aunque nosotros no podemos viajar a la velocidad de la
luz, los experimentos realizados por los físicos así lo han demostrado.
Sin embargo, si queremos obtener algún consuelo, lo único que podemos
afirmar es que la situación descrita contradice el sentido común. Pero,
muchas veces sucede que cuando el sentido común nos dice que una
afirmación es absurda, al analizarla más detenidamente resulta ser
sensata. "La ciencia no tiene miedo chocar con el llamado sentido común.
Lo único que la atemoriza es la discrepancia de los conceptos existentes
con los datos nuevos del experimento, y, si esta discrepancia tiene
lugar, la ciencia rompe despiadadamente los conceptos formados, elevando
nuestros conocimientos a un grado superior (Landau y Rumer, 2001, p.
42).
"En la teoría newtoniana - afirma Stephen Hawking (2002, p. 35) - en que
el tiempo existía independientemente de todo lo demás, se podía
preguntar: ¿qué hacía Dios antes de crear el universo? Como dijo San
Agustín, no deberíamos bromear con estas cuestiones, como el hombre que
dijo «estaba preparando el infierno para los que pusieran preguntas
demasiado complicadas». Es una pregunta seria que la gente se ha
planteado a lo largo de todas las épocas. Según San Agustín, antes de
que Dios hiciera el cielo y la Tierra no hacía nada en absoluto. De
hecho, esta visión resulta muy próxima a las ideas actuales".
Sin embargo, tales preguntas carecen de sentido. Penrose y Hawking
lograron demostrar que, en las ecuaciones de la relatividad general, el
tiempo debe haber tenido un comienzo en la gran explosión inicial o big
bang y que tendrá un final, cuando las estrellas o las galaxias se
colapsaran bajo la acción de su propia gravedad y formaran un agujero
negro. Para Einstein, el tiempo es un aspecto de la relación entre el
Universo y un sistema de referencia (el observador). Hermann Minkowski
(1908), matemático germano-ruso, quien fue el primero que utilizó el
concepto espacio-tiempo y uno de los maestros de Einstein, al comentar
sobre la inseparabilidad del tiempo y el espacio, afirmó: "Nadie ha
notado jamás un lugar excepto en un tiempo, ni un tiempo, excepto en un
lugar". A partir de estas ideas, la realidad existe en un continuo de
cuatro dimensiones, en el que tiempo y espacio están unidos
indisolublemente.
En la idea del Eterno Retorno, que Friedrich Nietzsche tanto defiende en
sus trabajos, el tiempo no tiene sólo un sentido ni es lineal, sino que
es cíclico. De acuerdo con esta visión del mundo, el progreso sin
límites no existe. Todas las acciones están relacionadas entre sí y
determinadas; es este determinismo el que provoca el retorno exacto de
todos los sucesos; es decir, todo suceso ha ocurrido, ocurre y ocurrirá
de forma interminable: en todos y cada uno de los ciclos, usted ocupará
el mismo puesto que tiene ahora en la institución y tendrá a la misma
persona como su jefe. Se volverá a casar con la(s) misma(s) persona(s).
¿Qué le parece esta idea?. Interesante, ¿no?. La idea del Eterno Retorno
dominó antes de la era cristiana, principalmente durante el Imperio
Romano; sin embargo, el punto de vista cristiano no lo acepta. San
Agustín, en su obra La ciudad de Dios, ataca el Eterno Retorno y razona
que la filosofía cristiana exigía una concepción lineal del tiempo. San
Agustín nos dejó importantes anotaciones sobre la naturaleza del tiempo,
Así, hablaba que, en realidad, existen tres tiempos y que los tres son
presentes: el presente del presente, el que estamos hablando; el
presente del pasado, del que sólo nos queda una memoria actual y el
presente del futuro, del que por ahora sólo tenemos una expectativa.
Hemos mencionado que Einstein sustituyó el tiempo lineal por otro más
fluido, un tiempo que se expande o se contrae, dependiendo de la
situación de las personas. "Pon tu mano – decía Eisntein - en un horno
caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una
chica preciosa durante una hora y te parecerá un minuto. Eso es la
relatividad. La gravitación no puede ser la causa de que la gente se
enamore" . Todos nosotros sentimos la sensación de que el tiempo es, a
veces muy largo y, en otras ocasiones, muy corto. Con frecuencia, se
escuchan frases, en nuestro trabajo y en nuestra vida diaria, como las
siguientes: no me alcanza el tiempo; ¡cómo vuela el tiempo!; ¡que largo
he sentido el día!. Observemos que las frases anteriores no tienen que
ver con el tiempo medido por el reloj. Realmente, el tiempo lineal –
seis horas, ocho horas, etc. – ha transcurrido allí afuera;
sencillamente, no coincide con el tiempo subjetivo, el tiempo medido por
el observador, por el yo. "Si estás aburrido, el tiempo no pasa nunca;
si estás desesperado , se te acaba el tiempo; si estás lleno de
entusiasmo, el tiempo vuela; cuando te enamoras, el tiempo se detiene.
En otras palabras: cada vez que tomas una actitud con respecto al
tiempo, en realidad expresas algo sobre tí mismo. El tiempo, en un
sentido subjetivo, es un espejo" (Chopra, Deepak, 1996, p. 278).
La situación anterior ocurre, con mucha frecuencia, en la empresa, en la
escuela o universidad. Cuántas personas viven un clima de mucha tensión
en su trabajo a causa de tener un jefe autoritario y sadomasoquista. El
solo hecho de pensar que tienen que estar con él en su trabajo es motivo
de elevaciones de colesterol y presión sanguínea y, cuando están de
vacaciones, esa situación se normaliza. En su trabajo, el día lo sienten
muy largo. Lo contrario sucede cuando existe en el trabajo un clima de
confianza y respeto mutuo, cuando las tareas diarias promueven la
creatividad y la imaginación. En este caso, el tiempo transcurre más
rápido. Se observa, entonces, que el tiempo subjetivo altera conductas,
actitudes y reacciones fisiológicas y, por lo tanto, influye en la
productividad individual y organizacional.
Richard Feynman, físico norteamericano y Premio Nobel de Física en 1965,
encuentra tres influencias de la idea del tiempo de la teoría de la
relatividad en la vida misma. Una es que si las leyes de Newton,
pareciéndonos tan exactas, resultaron erróneas y sólo aplicables para el
limitado rango de las velocidades bajas en las que los efectos
relativistas no son detectables, o no lo eran por los instrumentos de
hace cien o 300 años, entonces:
Ahora tenemos un punto de vista más humilde de nuestras leyes físicas:
¡todo puede estar equivocado¡
En segundo lugar, si tenemos un conjunto de «extrañas» ideas, tales como
que el tiempo va más despacio cuando uno se mueve, y así por el estilo,
el que nos gusten o no nos gusten es asunto irrelevante. El único asunto
relevante es si las ideas son consistentes con lo que se encuentra
experimentalmente. En otras palabras, las «ideas extrañas» sólo
necesitan concordar con experimentos, y la única razón que tenemos para
discutir la conducta de los relojes y lo demás es para demostrar que
aunque la noción de dilatación del tiempo es extraña, es consistente con
la forma en que medimos el tiempo.
Finalmente, hay una tercera sugerencia que es un poco más técnica, pero
que ha resultado ser de enorme utilidad en nuestro estudio de otras
leyes físicas, y que es buscar la simetría de las leyes o, más
específicamente, buscar las formas en que las leyes pueden transformarse
y permanecer iguales [Six Not-So-Easy Pieces, p. 77] (Citado por
González de Alba, Luis, 2001, p. 69)
4. Relaciones de incertidumbre y complementariedad
Hawking plantea que el científico francés marqués de Laplace, basado en
el éxito de las teorías científicas, principalmente en el de la teoría
de la gravedad de Newton, afirmó, a principios del siglo XIX, que el
universo era completamente determinista; es decir, que debía existir un
conjunto de leyes científicas las cuales nos permitirían predecir todo
lo que aconteciera en el universo, incluido el comportamiento humano, si
fuésemos capaces de conocer el estado completo del universo en un
instante del tiempo. Este determinismo científico, a pesar de que fue
muy criticado por aquellos que creían que infringía la libertad divina
de intervenir en el mundo, se convirtió en un enfoque científico hasta
principios de nuestro siglo.
En 1920, Werner Heisenberg en Copenhague, Paul Dirac en Cambridge y
Erwin Schrödinger en Zuric crearon una nueva imagen de la realidad
llamada mecánica cuántica, basados en la teoría de Max Planck, físico
alemán nacido en Kiel, Schleswig, el 23 de abril de 1858 y muerto en
Gotinga, el 3 de octubre de 1947; premio Nobel de Física en 1918. La
nueva imagen de la realidad consistía en que las partículas pequeñas ya
no tenían una posición y una velocidad bien definidas, sino que cuanto
mayor fuera la precisión con que se determinara su posición, menor sería
la precisión con que podríamos determinar su velocidad, y viceversa.
Einstein nunca aceptó que las leyes de la física tuvieran componentes
aleatorios e impredictibles. Es muy conocida su frase: "Dios no juega a
los dados". "Sin embargo – señala Hawhink (2002, pp. 79-80) – todas las
evidencias indican que Dios es un jugador impertinente. Podemos
considerar el universo como un gran casino, en que los dados son
lanzados a cada instante y las ruletas giran sin cesar". La mecánica
cuántica se expresa en la propuesta de Louis de Broglie (1892-1987),
Premio Nobel de física en 1929, sobre la dualidad onda-corpúsculo y la
naturaleza ondulatoria de los electrones en la estructura atómica; la
ecuación de onda de Erwin Schröndinger (1887-1961), Premio Nobel de
Física 1933, y la formulación del principio de incertidumbre de Werner
Heisenberg (1901-1976).
La más brillante contribución de Heisenberg a la física fue el principio
de incertidumbre (conocido también como indeterminación), formulado en
1997 y por el que obtuvo el premio Nobel de Física en 1932. El principio
de incertidumbre establece que es imposible realizar una determinación
exacta y simultánea de la posición y del momento de un cuerpo; al
multiplicar ambas indeterminaciones se obtenía la constante de Plank.
Este principio destronó la ley de causa y efecto, que se había anclado
en la ciencia desde la época de Tales y debilitó la filosofía
determinista del universo. "Actualmente sabemos que debemos mirar la
Física con "ojos clásicos" si se trata de objetos o situaciones que nos
son cotidianas y próximas, pero que esta mirada debe cambiarse a
"relativista" para grandes velocidades y a "cuántica" para dimensiones
atómicas" (de Lucas Linares, Javier, p. 22).
Una de las principales conclusiones del principio de incertidumbre,
publicadas en 1927, era que es imposible conocer el presente en todos
los detalles y tampoco es posible predecir el futuro, puesto que éste es
impredecible e incierto; sin embargo, el pasado está perfectamente
definido: sabemos de dónde venimos, pero no a dónde vamos. "El punto de
partida de la teoría de la relatividad, afirma Heisenberg, era el
postulado según el cual no hay velocidad que sea mayor que la de la luz.
De manera semejante, ese límite inferior de la exactitud con que pueden
conocerse ciertas variables puede postularse como ley de la naturaleza,
bajo la forma de las llamadas relaciones de incertidumbre [«El principio
de incertidumbre», p. 523], (citado por González de Alba, Luis, 2001, p.
91). Si aceptamos el principio de incertidumbre, tal como lo formuló
Heisenberg, debemos de abandonar el principio de causa y efecto y
aceptar el mundo de las probabilidades. Este principio, que ejerció una
gran influencia no sólo en la física sino también en la filosofía del
siglo XX, plantea que ningún objeto o fenómeno puede tener valores
perfectamente definidos para todos sus atributos y que mientras más
exactamente conocemos uno de ellos, menos exactamente conoceremos a los
otros: en este mundo nada es real, nada es determinístico, todo es
probabilidad. Hasta en las llamadas ciencias exactas, como en las
matemáticas, no existe la certeza total, y no sólo debido al principio
de incertidumbre, sino también al límite señalado por el teorema de
incompletitud de Gödel.
5. El teorema de incompletitud de Gödel
En 1931, Kurt Gödel demostró que si existe un conjunto de axiomas, como
por ejemplo las matemáticas, siempre habrá uno de ellos para el cual no
podríamos afirmar si es falso o verdadero, sean cuales sean las reglas
que se elijan. El teorema de incompletitud de Kurt Gödel establece
límites fundamentales a las matemáticas y plantea, en términos
generales, que hay problemas para los cuales no existen soluciones
establecidas por ningún conjunto de reglas o procedimientos. Existen
máquinas o computadoras que resuelven uno o varios problemas; pero, no
se puede construir una que los resuelva todos. El cerebro humano, con
todo lo complicado que es debido, entre otras cosas, a su naturaleza no
algorítmica, también está sujeto a esta limitación. Por ejemplo, el
cerebro humano tiene la limitación que no puede conocerse a sí mismo.
La llamada paradoja del mentiroso, encontrada en un artículo en internet
citado en las referencias, puede contribuir a entender la lógica que
encierra el teorema de Gödel. La traslado íntegramente a continuación.
Existe una antigua afirmación paradójica, llamada paradoja del
mentiroso: "Esta afirmación es falsa". Analicemos la afirmación
anterior. Si ésta es verdadera, ésto significa que la afirmación es
falsa, lo cual contradice nuestra primera hipótesis. Por otra parte, si
la afirmación es falsa, la afirmación debe ser verdadera, lo cual nos
lleva de nuevo a una contradicción. Una versión aún más simple de esta
paradoja (como señaló Lewis Carrol) es la afirmación siguiente: "Yo
estoy mintiendo". Gödel trasladó el lenguaje natural del mentiroso al
lenguaje de las matemáticas y probó el teorema: "este teorema no tiene
demostración".
En palabras de Hawking, el teorema de Gödel, el principio de
incertidumbre de Heisenberg y la imposibilidad práctica de ni siquiera
seguir la evolución de un sistema determinista caótico, forman un
conjunto esencial de limitaciones del conocimiento científico que no
fueron descubiertas hasta el siglo XX.
Niels Bohr, físico danés, Premio Nobel de Física 1922, introdujo otro
concepto que modificó también muchos supuestos científicos: el concepto
de complementariedad. Este concepto se refiere a que tanto la materia
como la radiación presentan características de ondas y de partículas.
Onda y partícula son estados complementarios, unas veces se comportan
como ondas y otras como partículas, porque no son ni una cosa ni la
otra, simplemente, no existen antes de la observación. Las
manifestaciones corpusculares y ondulatorias de la materia y la energía
son presentaciones complementarias de un mismo sustrato profundo. El
observador interactúa con el sistema, de tal manera que el sistema no
tiene una existencia independiente: tenemos un conocimiento limitado lo
que un electrón está haciendo cuando lo estamos observando; pero, no
sabemos nada de lo que está haciendo, cuando no lo observamos. Nada es
real, a menos que lo observemos. Ya en el siglo XVII, el obispo de
Cloyne, Irlanda, George Berkeley, lo había reconocido, cuando afirmó:
ser es ser percibido. El principio de incertidumbre borró la frontera
entre el observador y lo observado, el principio de objetividad de la
ciencia. Onda y partícula existen en una superposición de estados.
Tal parece que la conspiración es una ley de la naturaleza, al menos a
escala subatómica. Si observamos un fotón, entonces desaparece la
superposición de estados y el fotón adquiere la forma de partícula, como
si la partícula supiera que la estamos observando. La observación hace
desaparecer la conspiración: ambos estados, onda y partícula, existen
superpuestos mientras no exista una observación. Si dirigimos la
atención a la conducta de los individuos en las organizaciones,
encontraremos que, al menos en las organizaciones de nuestro contexto,
también aparece la conspiración con mucha frecuencia; de tal manera que,
a lo mejor, ese fenómeno también sea una ley del comportamiento de los
individuos en los grupos sociales, como la inflación puede ser – de
acuerdo a Hawking – una ley de la naturaleza. La medición cambia la
realidad:"(...) La realidad objetiva – dice Heisenberg - se ha evaporado
y lo que nosotros observamos no es la naturaleza en sí sino la
naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación" (citado por Raiza
Andrade y Cadenas, Evelin et al. , 2002). Con otras palabras, se podría
decir: "Dime cómo es tu aparato para captar la realidad y te diré qué
esquema de la realidad podrás formarte". Esto significa que la realidad
que podemos observar está condicionada a las características del
observador: es probable que para captar la realidad que captamos
tengamos que ser como somos.
El esfuerzo de David Bohm, antiguo colaborador de Einstein, famoso
físico teórico inglés, por tratar de explicar la incertidumbre,
contribuyó a que se reafirmara un concepto del que ya se venía hablando:
el entrelazamiento cuántico. Con el experimento de Alain Aspect en 1982,
realizado en París, basado en el experimento mental Einstein-podolsky-Rosen
y el efecto Bohm-Aharonov se reafirmó el concepto entrelazamiento
cuántico: las partículas que estaban separadas a gran distancia, eran
capaces de comunicarse de una forma que no podía ser explicada desde la
Teoría de la Relatividad; pero sí desde la mecánica cuántica la cual
admite un alto grado de correlación, como si las dos partículas cooperan
telepáticamente de un modo innatural. Ambas partículas tienen un origen
común en el big bang, por lo que no actúan independientemente al azar y,
por lo tanto, existe entre ellas algún grado de correlación. En el
universo todo se conecta con todo; un elemento de la realidad o una
subtotalidad tiene la información del todo. Esto es lo que nos explica
el holograma, inventado por el físico británico de origen húngaro Dennis
Gabor y por lo que obtuvo el premio Nobel de Física en 1971.
El término holograma se deriva de las palabras griegas: holos, que
significa completo o integral, y grama, registro. Un holograma es una
imagen tridimensional fotografiada de la realidad, utilizando un rayo
láser. Esta imagen holográfica es una representación tan exacta y nítida
en sus detalles de un original (personas y objetos), en tercera
dimensión (aunque conformado por haces de luz) que, incluso, puede
reemplazar al original mismo. La única diferencia entre el holograma y
el original es que a este último se puede tocar y al holograma, no. Si
se parte esta imagen por la mitad, en cada mitad aparece la imagen
tridimensional completa; si se continúa partiendo, sin importar las
veces que se haga, cada parte presenta la imagen completa y
tridimensional de la original.
Existe una variedad de hologramas. Nos referiremos a dos tipos:
hologramas de composición y los denominados arco iris. Los de
composición pueden moverse y los arco iris que, dependiendo de la
posición del observador, permiten percibir diversos colores. Mucho
parecido tienen los hologramas con nuestras acciones diarias en el
trabajo y en cualquier lugar donde nos encontremos. Nuestra percepción
de la gente depende, en gran manera, de la posición en que nos
encontremos, y somos poco capaces de darnos cuenta de que esas
percepciones son producto de nuestra forma de ver el mundo, de nuestras
actitudes y no reflejan realmente la realidad exterior.
Nuestro cuerpo está formado por átomos, de acuerdo a muchos estudiosos
del tema (de Lucas Linares, Javier, por ejemplo) los cuales están
integrados por partículas que estuvieron estrechamente unidas en el Big
Bang con partículas que, ahora, forman parte de alguna estrella lejana y
con partículas que constituyen el cuerpo de alguna criatura viviente de
algún planeta distante, aún por descubrir. Bajo esta perspectiva, todas
las cosas y todos los que nos encontramos en el universo somos parte de
un sistema único; por lo que existe un continuum de relaciones con todo
lo demás. El universo es un todo completamente ensamblado y cada parte
contiene las características de las demás. Basado en ésto, la ciencia
acepta la posibilidad de que una acción lejana acabe por influir
simultáneamente en todos los puntos del espacio sin que exista
comunicación entre ellos. Todo lo que hace una persona afecta a los
demás. Por eso, para tratar de entender la conducta de los grupos
sociales y todos los fenómenos que existen (incluida la conciencia
humana) es necesario un enfoque holístico. Hermann Hesse, escritor
alemán y premio Nobel de Literatura en 1946, poniendo en boca de
Siddharta las siguientes palabras, lo expresa así:
"No hay otra forma de hacerlo, no hay otro camino para quien quiera
enseñar. Pero el mundo, lo que hay a nuestro alrededor y dentro de
nosotros, nunca es parcial. Nunca un hombre o una acción cualquiera es
totalmente sansara o nirvana; nunca un hombre es totalmente santo o
pecador. Parece ser así, porque vivimos bajo la ilusión de que el tiempo
es real. Pero no lo es, Govinda, y ésto es algo que he vivido muchas
veces. Y si el tiempo no es real, la distancia que media entre el mundo
y la eternidad, entre el sufrimiento y la alegría, entre el bien y el
mal, es también una ilusión" (Hesse, Hermann, 2002, p. 167).
Karl Pribam, un neurofisiólogo, investigador del Centro de Estudios
Avanzados y de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de
Stanford (California), elaboró, a principios de los años 70, una teoría
holográfica del funcionamiento cerebral: el Modelo Holográfico del
Cerebro. Es un modelo cuántico que ofrece una explicación de los
procesos dendríticos y nananeurológicos que producen la percepción en
los individuos. Para Pribam, el cerebro es una entidad holográfica que
interpreta un universo holográfico y que el espacio, el tiempo, los
objetos y la realidad exterior misma son creados por el cerebro. Karl
Pribam y David Bohm, de la Universidad de Londres plantean que nuestros
cerebros construyen matemáticamente la realidad concreta, a través de la
interpretación de frecuencias de otra dimensión, que trasciende el
tiempo y el espacio. Es muy posible, dicen, que para poder ver, oír,
oler, etc. el cerebro realiza complicados cálculos en relación a la
frecuencia de los datos que percibe (dureza, color, olor).
6. El gato de Schrödinger
Erwing Schrödinger desarrolló un experimento mental para mostrar la
superposición de estados. El experimento consistió en imaginar una caja
dentro de la cual hay un gato vivo, un frasco de veneno y un aparato,
que funcione de tal manera que, con una probabilidad del 50%, rompa el
frasco y el gato muera. Se puede decir que existe un 50% de
probabilidades de que el gato muera y, sin ver dentro de la caja,
podemos afirmar que el gato está vivo o está muerto. La perspectiva
cuántica nos dice que ninguna de las dos posibilidades es real, a menos
que la observemos. La ecuación de onda de Schrödinger plantea que el
gato estará simultáneamente muerto y vivo. La función de onda es la suma
de las del gato muerto y el gato vivo. Nada es real, salvo si se
observa. Esta situación contradice el sentido común. De la ecuación de
onda se deriva la existencia de Mundos Múltiples, en los que todos los
elementos del experimento de Schrödinger se dividirían en dos mundos
distintos: en uno, el gato estará vivo; en el otro, muerto. "Si ahora
tratásemos de comprobar- dice Frank J. Tipler (pp. 227-228, 1997) – si
el gato está vivo o muerto, también nos dividiríamos en dos. En un
mundo, veríamos que el gato está muerto; en el otro estaría vivo".
Si se acepta la interpretación de los Mundos Múltiples (las matemáticas
obligan aceptarla), entonces, por casualidad, nosotros vivimos en uno de
estos universos, y en los otros, es muy posible, que existan versiones
de nosotros mismos: existen múltiples historias, el universo se desdoble
en dos versiones de sí mismo. Este desdoblamiento constante de mundos se
basa en unas ecuaciones matemáticas inobjetables, en la idea de que toda
la evolución temporal viene dada por la ecuación de Schrödinger (ver,
por ejemplo, Frank J. Tipler, p. 534, 1997). La interpretación de la
teoría de los mundos múltiples, nos dice que lo único que conocemos es
el pasado, que no conocemos el presente en todos sus detalles y que el
futuro no está determinado, puesto que hay muchas rutas (muchos mundos)
que nos conducen al futuro, y alguna versión de nosotros seguirá por
ellas. Cada una de estas versiones de nosotros mismos creerá que avanza
a través del único camino, y se mirará en único pasado, pero resulta
absolutamente imposible conocer el futuro por que hay infinidad de
ellos. "Nosotros también debemos de existir en muchos estados
simultáneamente aunque no nos demos cuenta. Deben existir muchas
versiones de uno mismo, de la tierra y del universo completo, todos los
eventos posibles, todas las variaciones concebibles de nuestras
existencias, deben existir, dice Deutsch. No vivimos en un universo
único, dice, sino en un vasto "multiverso"(citado en El confuso legado
de Max Planck).
Es muy probable que algunas de las acciones que hemos realizado en la
vida, haya sido realizada en algún otro universo, por al menos uno de
nuestros yo. Las consecuencias que esta idea trae quizás sea la causa de
por qué a Deutsch no le gusta salir de su casa. Por ejemplo, conducir un
auto se vuelve muy peligroso, debido a que es casi seguro que en algún
lugar, de algún otro universo, su conductor golpeará y matará
accidentalmente a un niño. Deutsch es de la opinión que podemos influir
en la conducta de nuestros otros yo en el multiverso, a través de
nuestras acciones. Con toda seguridad, si yo hubiera planteado estos
puntos de vista, hubiera provocado risa; pero, tratándose de un físico
de la talla de Deutsch, con credenciales impecables en este campo, las
cosas cambian.
7. La teoría del caos. Una aproximación
Casi todos los textos sagrados, cuando describen la creación del
universo, se refieren al caos. Sobre el caos se ha venido reflexionando
desde varios años y muchos filósofos y científicos lo consideran como
algo indeseado. Los teóricos de la Administración, por ejemplo, lo
definen como el adversario a vencer y, muchas veces, sin conocer a fondo
de qué trata la teoría del caos y sus implicaciones en la conducción de
las organizaciones. Afortunadamente, esta idea se está debilitando de
cara a las nuevas realidades administrativas. La complejidad de la
función gerencial exige el conocimiento y aplicación de otras
disciplinas que ayuden al dirigente a buscar lo que constituye la verdad
aproximada, ya que la Administración y ninguna otra ciencia puede
adoptar valores muy precisos.
Aunque no es fácil ofrecer una definición, generalmente se entiende por
caos una disciplina científica que ofrece un instrumental teórico
metodológico que ayuda a comprender la complejidad del mundo, sus
procesos creadores e innovadores. De hecho, la Administración exige el
conocimiento de las leyes que rigen el caos, puesto que éste mantiene la
cohesión del universo, incluidas nuestras vidas.
¿Cómo definir el caos? Aunque algunos autores sostiene que no es
necesario que exista un concepto "correcto" u "óptimo" del caos, es
conveniente ofrecer ideas aproximadas sobre la teoría de las estructuras
disipativas, conocida también como teoría del caos. La teoría del caos,
que tiene como principal representante al belga Ilya Pregonine, Premio
Nobel de Química de 1977, está constituida por una teoría sobre ciertos
modelos matemáticos y sus aplicaciones los cuales sirven para explicar
el comportamiento del universo y de la vida que, contrario a lo que se
creía, no se desarrolla como el mecanismo de un reloj, de manera
previsible y determinada, sino de forma aleatoria y caótica. Pero, esta
inestabilidad e imprevisibilidad no es creada por el observador, sino
que es inherente al desarrollo mismo de los acontecimientos. Para John
Briggs & F. David Peat (1999, p. 4), "El término científico «caos» se
refiere a una interconexión subyacente que se manifiesta en
acontecimientos aparentemente aleatorios. La ciencia del caos se centra
en los modelos ocultos, en los matices, en la «sensibilidad» de las
cosas y en las «reglas» sobre cómo lo impredecible conduce a lo nuevo".
En la teoría del caos, existen tres conceptos clave transversales: el
control, la creatividad y la sutileza.
El control. La incertidumbre y la contingencia son fenómenos que
acompañan toda la vida de los individuos y éstos han buscado siempre
maneras de enfrentarla y de eliminarla, sin haberlo logrado. En las
organizaciones siempre se ha luchado, a veces de manera
obsesiva-compulsiva, por "tener el control" de todo lo que sucede y, en
nombre de él, se han cometido muchos abusos contra las personas. Los
individuos que conocen la teoría del caos saben muy bien que la obsesión
de "mantener el control" es una entelequia. Saben que los sistemas
caóticos no son predecibles, manipulables y controlables y que, en lugar
de resistirnos a las incertidumbres de la vida, lo que deberíamos hacer
es aceptarlas.
La creatividad. Cuando aceptamos la incertidumbre, como una
característica de la vida, cuando aceptamos el caos, es entonces que
aparece la creatividad. Las ideas fluyen libremente, sin ningún control,
permitiendo que la creatividad y la imaginación corran como un río en la
montaña. De igual forma que un río nace y muere en el mar, así las ideas
tienen su tiempo para nacer y su tiempo para morir. Eso es el caos:
muerte y nacimiento, destrucción y creación al mismo tiempo.
La sutileza. Aceptar la incertidumbre y permitir que fluya la
imaginación, nos permitirá, al mismo tiempo, poner atención a las
pequeñas sutilezas, a los pequeños detalles que pueden provocar cambios
significativos en las personas. Esto implica el respeto de las opiniones
de las otras personas, su derecho a disentir. La teoría del caos nos
ayuda a comprender que si evitamos el control, si aceptamos la
incertidumbre, ingresaremos al mundo de la sutileza y la ambigüedad,
donde la vida se vive en plenitud.
El efecto mariposa: La influencia sutil
Los trabajos del meteorólogo y matemático norteamericano Edgard Lorenz,
en la década del 60, dieron paso a lo que hoy se conoce como el efecto
mariposa, por lo que se le considera como uno de los creadores de la
teoría del caos. Lorenz, empleando un modelo que comprendía tres
variables – la velocidad del viento, la presión del aire y la
temperatura – introdujo estos datos en tres ecuaciones diferenciales
ordinarias que le permitieran predecir el tiempo atmosférico. Lorenz
descubrió, por casualidad, que si trabajaba las ecuaciones con valores
iniciales con diferencias mínimas, los valores del modelo diferían
significativamente, en un tiempo relativamente corto. El modelo era muy
sensible a las condiciones iniciales: diferencias de milésimas en los
datos iniciales provocaban enormes diferencias en los resultados.
Condiciones iniciales muy parecidas producían resultados totalmente
diferentes; es decir, si se cometen microerrores al fijar las
condiciones iniciales, éstos se inflarán hasta convertirse en
macroerrores. En los sistemas lineales no sucede lo mismo; éstos cambian
muy poco al insertar pequeñas diferencias: pequeños efectos producen
pequeños cambios. En la teoría del caos, no existen los sistemas
lineales, sólo los no lineales. Las predicciones metereológicas, de
acuerdo a estos resultados, a mediano o largo plazo no eran posibles.
Esta "dependencia de las condiciones iniciales" se expresa en la
siguiente frase: "Puede una mariposa que agita sus alas en Brasil
provocar un tornado en Texas".
En términos generales, la teoría del caos sostiene que la realidad es un
continuum de orden, desorden y orden, etc. y trata de entender qué leyes
rigen el paso de una etapa a otra y que del caos nacen nuevas
estructuras, llamadas estructuras "disipativas".
Un sistema tiende a estar en estado de equilibrio si no existe un
elemento perturbador; pero, si este elemento existe, el sistema pierde
el equilibrio y comienza un proceso de caos progresivo hasta alcanzar el
punto de "bifurcación". En este punto, que es un evento o un
acontecimiento que ocurre al azar, el sistema tiene dos opciones: o bien
regresa al estado de equilibrio original (retroalimentación negativa) o
a través de un proceso de retroalimentación positiva, comienza a
autoorganizarse para evolucionar en una nueva estructura: la estructura
"disipativa" o "dispersiva". Este tipo de estructura es denominada
disipativa debido a que consume mucho más energía que las estructuras
originales. Vemos, pues, que del caos, también, puede nacer el orden.
Dos conceptos más sobre sobre la teoría del caos: el atractor de Lorenz
y la geometría fractal.
El atractor de Lorenz
Anteriormente mencioné que lorenz, partiendo de ecuaciones clásicas del
flujo de fluidos incompresibles, construyó un sistema reducido de
ecuaciones diferenciales ordinarias con sólo tres variables. Estas
ecuaciones tienen forma canónica, de modo que cualquier valor inicial
que asignemos a las tres variables resultará un conjunto único de
valores para cualquier tiempo posterior. Cuando Lorenz realizó la
integración numérica de las ecuaciones por ordenador, observó que, casi
para cualquier estado inicial, los valores de las tres variables (x, y,
z) quedaban confinados dentro de límites definidos; pero, dentro de esos
límites, los valores variaban de forma muy compleja. Tomemos la variable
x. Al principio, ésta puede oscilar entre valores positivos y negativos
hasta que, al final, vuelve a saltar a un valor positivo. La duración de
estos estados alternativos, positivos y negativos, de x parece variar de
forma aleatoria e impredecible. Lo mismo sucede con las otras variables.
La forma más fácil de observar lo anterior es trasladar nuestro ejemplo
al plano geométrico y trazar trayectorias en 3D que representen la
evolución de los valores de las variables de estado x, y, z, partiendo
de diversas condiciones iniciales (Peter Smith, 2001). Al principio, una
trayectoria puede variar de un lado a otro (adoptando valores positivos
y negativos y luego positivos, etc.), pero, si le seguimos la pista el
tiempo suficiente – comience donde comience, más o menos – terminará
girando en forma de una estructura de dos bucles, atraída
asintóticamente cada vez más cerca del llamado atractor de Lorenz. Sin
embargo, el número de giros que describe una trayectoria en torno a un
ala antes de saltar a la otra no es fijo, y parece estar totalmente
desprovisto de patrón alguno. Una trayectoria típica nunca se reproduce
exactamente. El atractor de Lorenz enrolla las trayectorias atraídas
hacia él formando un manojo casi plano de hilos infinitamente largos
que, jamás se cortan, en el que los vecinos divergen interrumpidamente.
Una atracción extraña. Los aspectos clave del paradigma de Lorenz son:
el establecimiento de un orden global debido a la existencia de un
atractor y la existencia simultánea de una dependencia sensible a las
condiciones iniciales.
Geometría fractal
Hemos dicho que diferencias mínimas en los estados iniciales pueden
crecer exponencialmente y reflejar grandes diferencias en estados
posteriores y, sin embargo, los valores de las variables de estado
quedan confinados definitivamente dentro de ciertos límites, aunque no
se repiten con exactitud. Pero, ¿cómo es posible que exista
simultáneamente dependencia sensible y confinamiento?. Estas acciones de
dispersión y repliegue permanentes forman una bola de trayectorias
posibles bastante embrollada, sin que reproduzcan réplicas exactas ni
cruces entre trayectorias. Esta situación hace que la bola de
trayectorias tenga una complejidad infinita y ésta es característica de
unas estructuras geométricas denominadas fractales.
El término fractal fue introducido recientemente por Benoit Mandelbrot.
Son muy comunes, entre los matemáticos, dos ejemplos: la curva de Koch y
el conjunto de Cantor. Ambos son similares a sí mismos y constituyen
mecanismos comunes para construir fractales. Por supuesto, existen otros
instrumentos que integran el zoo de monstruos fractales, incluyendo el
conjunto de Mandelbrot que son muy útiles para describir los fenómenos
de la naturaleza. Pero, ¿qué es un fractal?. En términos sencillos, un
fractal es una figura que está compuesta por pequeñas partes las cuales
son iguales a la figura original. ¿Confundido?. No te preocupes, yo
también lo estoy. ¿Has visto un brócoli o una coliflor?. ¡Como que no,
si hasta te los has comido¡. La próxima vez que te los comas, fíjate
que, cuando le quitas un pequeño bracito a estos vegetales, la parte
restante es igual a la verdura original. Si continúas, cada parte, por
más pequeña que sea, siempre es igual a la figura de donde la quitaste.
Por eso, se dice que los fractales tienen similitud propia. La
naturaleza se expresa a través de su propia geometría: los fractales.
El término fractal, literalmente significa fracción. Por eso, los
fractales tienen dimensiones no representas con un número entero. Cada
fractal posee su propia dimensión: dim. 0,2542, 3.4325..., 2/3, etc. Los
fractales matemáticamente presentan una cualidad geométrica muy curiosa:
poseen un área finita rodeada de un perímetro infinito. ¿Más
confundido?. Quizás, el siguiente ejemplo, contribuya a aclarar las
cosas. Todos conocen el área de un cuadrado; su perímetro es igual a
cuatro veces lo que mide un lado, lo que significa que tiene área y
perímetro finitos. En un fractal, su área es finita y su perímetro
infinito, puesto que éste es de forma rugosa. Si observamos cada vez más
cerca su perímetro, lo observaremos cada vez más rugoso.
La esencia de los fractales es la "retroalimentación". El punto de
partida es una información original, procesarla y obtener un resultado.
Este se procesa de nuevo y se obtiene otro resultado y se continúa
haciendo lo mismo indefinidamente con cada resultado, hasta tener un
resultado extraño. Este resultado forma una figura extraña, llamado
atractor y éste posee propiedades fractales. El atractor mismo es un
fractal.
8. Implicaciones prácticas
La teoría de la Relatividad tiene implicaciones que van mucho más allá
que la belleza de su instrumental matemático. Lo bello de esta teoría,
además de su profundidad física, es un mensaje de respeto e igualdad
para todos al plantear que nuestra percepción de las personas y del
universo depende del marco de referencia en el que se ubique el
observador. Como no hay dos personas que compartan la misma conciencia,
existen muchos marcos de referencia y, por lo tanto, muchas percepciones
de la realidad que, aunque no las compartamos, debemos respetarlas.
Entonces, la verdad absoluta no existe: lo relativo ha destronado a lo
absoluto.
El sentido y el significado del tiempo son otros conceptos clave de la
relatividad que, analizados con profundidad, encierran un rico contenido
filosófico. Todos experimentamos a diario el pasar del tiempo en el
hogar, en el trabajo, en la universidad. Esto nos lleva a pensar que la
vida y el tiempo son hermanos siameses; o sea, nos parece imposible que
exista vida fuera del tiempo y, de igual forma, tiempo fuera de la vida.
Quizás, por eso, creemos saber qué es el tiempo y no nos damos cuenta
que lo desconocemos hasta que alguien nos lo pregunta. La comprensión de
la naturaleza del tiempo es una tarea aún pendiente para el individuo y,
sin embargo, su comprensión modificaría nuestra forma de pensar y
actuar. Facilitaría la búsqueda de soluciones para las situaciones de
estrés, debido a que muchas situaciones estresantes son debidas a la
poca comprensión del tiempo. Pero, es una tarea bastante difícil. La
dificultad de la comprensión del tiempo radica en que vivimos dentro de
él y, para poder comprender su naturaleza requiere salirse del tiempo
para poder observarlo desde fuera.
Es muy oportuno mencionar el famoso cuento de Nasrudín. Este se había
ganado la vida como contrabandista sin que los aduaneros supiesen qué
era lo que contrabandeaba. Cada vez que pasaba por la aduana, le
revisaban minuciosamente, incluso con rayos X, las espuertas que
sujetaba en el burro, y nunca le pudieron encontrar nada. Cuando
Nasrudín se jubiló, recibió la visita de un aduanero también jubilado
quien le rogó le confesara qué demonios había estado contrabandeando
durante muchos años. "Burros", fue la amable respuesta de Nasrudín. En
palabras del Maestro Dokushô Villalba, el cuento ilustra lo que hemos
hablado acerca del tiempo. Después de habernos referido a los distintos
tipos de tiempo, su forma de medirlos y sentirlos, las distintas
visiones que han tenido de él los filósofos y pensadores, un aduanero
intelectual podría preguntarnos: "Pero, ¿qué es el tiempo?". Muchos
pensadores se han respondido. Einstein, por ejemplo, afirmó que "El
tiempo, el espacio, y la materia no son condiciones en las que vivimos,
sino esquemas mentales con arreglo a los cuales pensamos".
Aunque podamos resignificar hechos pasados, no podemos echar el tiempo
atrás para darnos otra oportunidad de hacer mejor lo que hicimos. El
mañana no es seguro porque existen muchos caminos que nos conducen al
futuro. Así que no olvides que lo que dejes de hacer hoy es una valiosa
oportunidad que has perdido y no esperes que vuelva a suceder. En
palabras contenidas en el documento virtual La magia de la relatividad:
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la
última vez que veas a los que amas. Por eso, no esperes más, hazlo hoy,
ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no
tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy
ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de
ti, diles al oído lo mucho que lo necesitas, quiérelos y trátalos bien,
toma tiempo para decirles "lo siento", "por favor", "gracias" y todas
las palabras de amor que conoces. Nadie te recordará por tus
pensamientos secretos..."
El principio de incertidumbre de Heisenberg rompe con el determinismo de
nuestras acciones que sostenía el pensamiento clásico al afirmar que es
imposible conocer, por principio, el presente en todos sus detalles y
que el futuro es incierto; por lo tanto, no es posible predecir el
futuro. Lo único que está perfectamente definido es el pasado: sabemos
de dónde venimos, pero, no a dónde vamos. En un mundo cuántico, como el
nuestro, nada es real, todo es probabilidad e incertidumbre.
Recordemos que uno de los problemas centrales de la ciencia es
reflexionar sobre lo que es la realidad. De acuerdo a la ciencia
moderna, la realidad se crea en el momento en que es observada por una
persona; de aquí que la realidad objetiva no existe para la nueva
ciencia; aquella está condicionada a las características del observador.
Por eso, se puede afirmar: "dime cómo es tu aparato para captar la
realidad y te diré qué esquema de la realidad podrás formarte". Lo
anterior significa que hay tantos universos como percepciones haya,
puesto que cada percepción del mundo crea su propio mundo, no existen
dos personas que compartan la misma conciencia. La mente humana trabaja
sobre los datos que recibe, como el escultor sobre su bloque de mármol.
Diferentes escultores pueden extraer estatuas diferentes del mismo
bloque. La mente, al captar la realidad, es selectiva. Los individuos
definen un orden en los elementos de sus percepciones en función de sus
intereses, valores, experiencias, sistema psíquico, etc. Existen muchas
interpretaciones de una misma realidad y, por lo tanto, muchas visiones
del universo.
El principio de complementariedad plantea que la realidad no existe
mientras no sea percibida; pero, que esta percepción depende de la
elección de qué y cómo observar. Por ello, la realidad vendrá dada por
la interacción entre dos componentes: objeto y sujeto. Esto implica que
no es posible llegar a la realidad con una sola perspectiva, porque ésta
es compleja. Es necesario la integración de muchos enfoques, de muchos
aportes coherentes de distintas personas debido a que ninguno de los
aportes y enfoques individuales es completo. Esto es lo que se ha dado
en llamar una racionalidad múltiple; es decir, muchas perspectivas
complementarias. La racionalidad múltiple se justifica porque el objeto
a observar encierra mucha complejidad.
En resumen, el principio de complementariedad implica la integración
coherente y lógica de varias disciplinas para el estudio de la realidad.
La realidad es muy compleja y no basta un solo enfoque para
aprehenderla; por lo tanto, el concepto tradicional de ciencia ya no
funciona, habrá que revisarlo. David Bohm ha planteado que la antigua
división del mundo en sujeto y objeto, o en mundo interno y mundo
externo ya no resulta adecuada:
"Como no hay cualidades absolutas en el mundo material – afirma Deepak
Chopra (1996, pp. 22-23), es falso decir que existe siquiera un mundo
independiente allí afuera. El mundo es un reflejo del aparato sensorial
que lo registra". "(...) Allí afuera sólo hay, en realidad, datos sin
forma, en estado bruto, esperando ser interpretados por tí, el que
percibe. Tomas una "sopa cuántica en flujo, radicalmente ambigua", como
la llaman los físico, y utilizas tus sentidos para congelar esa sopa en
el mundo sólido tridimensional".
De acuerdo a lo planteado anteriormente por Bohm, la estructura de lo
psíquico y lo físico no es que sean iguales, sino que son la misma
estructura. "De aquí que la razón por la cual la física puede seguir sus
procedimientos de estudiar la naturaleza como si fuera algo
independiente del observador, es porque ya se sabe que la naturaleza es
el observador". (Schodinger, citado por Pablo Fernández Christie, op.
Cit.).
El tema de que la naturaleza y el observador son la misma estructura ha
sido estudiado por muchos pensadores. Hegel pensaba que el espíritu
solamente puede comprender lo que ha creado, que la razón busca la
naturaleza sabiendo que no obtendrá otra cosa que a sí misma. Schödinger
(op. cit.:117) afirmaba lo siguiente:
"Nos encontramos con que allí donde la ciencia ha avanzado al máximo, la
mente no ha hecho sino recuperar de la naturaleza lo que ella misma ha
puesto en ella. Nos hemos encontrado con una huella extraña, en las
playas de lo desconocido. Hemos inventado, una tras otra, las más
profunda teorías tratando de explicar su origen. Al fin, hemos podido
determinar la criatura que dejó la huella. ¡Já!: la huella es nuestra.
(Citado por Pablo Fernández Christlie, op. cit.).
Las implicaciones derivadas de la teoría holográfica ha penetrado muchos
campos. En atención al contenido de esta teoría, debemos ser más
precavidos cuando juzgamos a las personas. Muchas veces emitimos juicios
sobre las personas dependiendo desde donde las vemos, sin percatarnos de
que nuestras percepciones quizás sea el resultado nuestras actitudes que
no corresponden a la realidad exterior. Ya lo decía Heisenberg: "lo que
observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a
nuestro método de interrogación". Recordemos que la percepción es una
capacidad individual, personal y, puesto que es producto del
aprendizaje, depende de las experiencias individuales, del entorno y de
las características personales. No es posible, entonces, la objetividad;
de aquí que pueden existir varias explicaciones de acuerdo a distintos
observadores. Para Bohm, lo que parece ser un mundo estable, tangible,
visible y audible es una ilusión. En resumen, bajo la perspectiva
holográfica, nuestros cerebros construyen matemáticamente la realidad,
desde una dimensión que trasciende el tiempo y el espacio, a través de
la interpretación de las frecuencias de los datos que perciben de los
objetos o fenómenos del mundo. Las investigaciones sobre los hologramas
continúan. Es posible que algún día pueda comprobarse que lo que vemos
son hologramas y, que, por lo tanto, nosotros mismos somos imágenes
holográficas; ésto significa que cada uno de nosotros, siendo parte de
esa gran unidad, poseemos toda la información sobre el presente, el
pasado y el futuro de lo seres humanos y del universo. De aquí que todas
nuestras acciones afectan a los demás. En realidad, la ciencia admite la
posibilidad de que una acción a distancia influya simultáneamente en
todos lo puntos del espacio, sin necesidad de que exista ninguna fuerza
visible que viaje a través del espacio mismo. Esto es lo que, en física,
se conoce como "entrelazamiento cuántico". Todo se conecta con todo, una
parte de la realidad, o una subtotalidad, como la llamaba Bomh, tiene la
información del todo.
Todos somos importantes en este universo; por lo tanto, todos debemos
participar en la transformación de las personas, de manera inteligente.
Sin embargo, la raza humana no se distingue precisamente por su
inteligencia. Si no, veamos cuál es nuestro comportamiento. En vez de
cooperar, elegimos la competencia en el trabajo, en la escuela y en
nuestras relaciones. Los gobernantes de los países poderosos imponen su
voluntad a los gobernantes de las naciones más débiles. ¿Cuál
inteligencia?. No puede existir libertad del individuo si éste no va
tras la búsqueda de un proceso de transformación continua. El ser humano
es un proyecto inacabado, siempre está tras la eterna búsqueda de la
transformación, que lo conducirá finalmente a llenar el vacío
existencial que lo ha atormentado por mucho tiempo.
El teorema de Gödel ha sido utilizado para afirmar que las computadoras
nunca podrán igualar a la mente humana, porque ésta no está sujeta a un
número fijo de axiomas como las computadoras y si acaso la máquina puede
igualar a la mente humana, era un hecho indemostrable. También, este
teorema ha sido muy utilizado para afirmar que nunca, ni en principio,
podrá llegar la mente a entenderse por completo a sí misma. Buscar el
autoconocimiento sería semejante a embarcarnos en un viaje sin fin. La
generalización del teorema de Gödel al sistema de la mente probaría,
según el filósofo J. R. Lucas, que las mentes no pueden ser explicadas
como máquinas, pues siempre habría principios mentales erreductibles al
sitema físico. (Mente y cerebro). Si no es posible, por principio,
conocer nuestra mente, esta misma incapacidad nos imposibilitará
construir una computadora capaz de pensar como nosotros. El Teorema de
incompletitud de Gödel trastocó todos lo cimientos lógicos y filosóficos
de la matemática.
¿Qué nos dice la teoría del caos sobre la incertidumbre (azar) y el
determinismo?. Para la teoría del caos la realidad no es sólo azar ni
sólo determinismo, sino la mezcla de ambos. Entonces, un problema a
investigar por la ciencia es encontrar cuánto hay de determinismo y
cuánto de probabilidad (azar) en los fenómenos del mundo. La conducta de
los individuos en las organizaciones es una mezcla de incertidumbre (probablidad,
azar) y determinismo. Debido a que ambos elementos (incertidumbre y
determinismo) están presentes en lo que consideramos la "realidad", las
predicciones no pueden ser absolutas sino probabilísticas. La
"realidad", entonces, tiene aspectos que son previsibles y otros no.
Esto es así, no porque no seamos capaces sino porque lo que llamamos
"realidad" tiene esa mezcla. ¿Cómo se explica lo anterior?. Para ello,
es preciso recordar lo dicho sobre los circuitos de retroalimentación,
en los que están incluida las estructuras disipativas. Mediante los
procesos de retroalimentación negativa, las personas se oponen al
cambio, puesto que siempre buscan regresar al estado inicial: es mejor
lo malo conocido que lo nuevo por conocer; en cambio, otras personas
buscan la innovación, el cambio. De estas dos maneras funciona el
spsiquismo. Mientras, la ciencia clásica defendía la estabilidad
(retroalimentación negativa), la teoría del caos promueve el cambio y la
inestabilidad (retroalimentación positiva). La retroalimentación
positiva establece relaciones de covarianza: cuando una variable
aumenta, también lo hace la otra o cuando disminuye, de igual forma lo
hace la otra: la violencia genera más violencia, lo votos atraen más
votos. Es decir, a partir de pequeños cambios, se generan grandes
cambios (efecto mariposa), o grandes cambios producen pequeñas
modificaciones.
Hay muchos hechos en nuestra vida que consideramos intrascendentes; sin
embargo, pueden cambiar nuestras vidas. La vida como un sistema dinámico
es la suma de infinitos recomienzos, cada uno de ellos influyendo en el
siguiente... (Calvimontes, citado por Cristina Gorrostieta Hurtado, en
Aplicaciones del caos, p. 6).
Ricardo A. Kleine Samson Acassuso dice:"Si quiere cambiar profundamente
las cosas, entonces sea sutil. Pequeñas sutilezas, espontáneas y
honestas de cada uno de ustedes, genera infinitos rulos de
retroalimentación que como las alas de la mariposa van penetrando en el
corazón del poder y lo transforma", haciendo referencia a aquello de que
condiciones iniciales ligeramente distintas provocan grandes cambios
(citado por Gorrostieta, p. 6)
Examinemos brevemente la conducta de las personas en las organizaciones.
Este campo ha ido estudiado por la psicología sistémica, la cual se
apoya en la Teoría General de los Sistemas. De acuerdo a la psicología
sistémica, las personas se parecen mucho al clima: tienen
comportamientos predictibles e impredictibles y no es posible descubrir
todos los factores que sobre ellas actúan, tal como lo sostiene el
teorema de incompletitud de Gödel.
Pongamos un ejemplo (Pablo Cazau. La teoría del caos). Supongamos que
una persona se encuentre en un punto de bifurcación, donde debe optar
por mantener su equilibrio homeostático original, con lo cual está
postergando el caos, o bien enfrentar el caos. En este caso, el gerente
debe propiciar el caos, acentuar la desestructuración que intenta evitar
la persona, favorecer la proliferación de circuito de retroalimentación
positiva. Pero, si la persona se encuentra ya en el caos, su labor será
de contención. El gerente debe saber que la vida de cada una de las
personas es un continuo reequilibramiento que conduce al cambio, es
decir a nuevos desequilibrios, y así sucesivamente:"(...) Aquí es donde
aparece la lógica, el secreto, el misterio de la complejidad y el
sentido profundo del término autoorganización. Una sociedad se
autoproduce sin cesar porque constantemente se está autodestruyendo"
(Edgar Morin. El Paradigma Perdido. Ensayo de Bioantropología, citado
por Raiza Andrade y Cadenas, Evelin et al.).
Ya hemos planteado que uno de los problemas fundamentales de la ciencia
es la "realidad". El paradigma de la complejidad se mueve, ante todo, en
torno de cómo conocemos la realidad más que como es. La teoría del caos
nos dice que esta realidad la debemos de conocer fractalmente. Los
fractales, que son generados por sistemas dinámicos no lineales, son muy
útiles para el estudio de la toma de decisiones. Quizás, el ejemplo más
conocido de este tipo de sistemas sea la ecuación logística, puesto que
presenta un comportamiento caótico: el paso de la estabilidad a la
turbulencia. También, la complejidad de la realidad en la toma de
decisiones obliga al dirigente a utilizar otros marcos teóricos
ofrecidos por la física cuántica, las estructuras disipativas, la lógica
difusa, los sistemas borrosos, catástrofes y fractales. Esto trae
profundas implicaciones en la teoría gerencial actual y obliga también a
replantear lo principios del proceso administrativo y el diseño de las
estructuras organizacionales.
El paradigma de Lorenz constituye un caso curioso, no sólo para la
teoría del caos, sino además para la Administración. Recordemos lo que
ya dijimos. La variables clave del paradigma de Lorenz son la existencia
de un orden global debido a la presencia de un atractor "extraño" y la
existencia simultánea de una dependencia sensible a la condiciones
iniciales.
Un atractor es un conjunto de puntos en el espacio de fases, de tal
forma que todas las trayectorias iniciadas en su vecindad convergen
hacia él. Un atractor atrae hacia sí haces de trayectorias. Cuando los
estudiosos de los sistemas afirman que un sistema tiene uno o más
atractores, lo que quieren decir es que si se grafican los cambios o la
conducta del sistema en un espacio matemático, la gráfica muestra que el
sistema está repitiendo un modelo. El sistema es atraído hacia ese
modelo de conducta; con otras palabras, si un acontecimiento altera el
sistema y lo hace perder el equilibrio, tiende a recuperarlo lo más
rápido que pueda. Sin embargo, la conducta del sistema es impredecible,
únicamente podemos hablar de probabilidades.
Los dirigentes deben de identificar los atractores en las
organizaciones, aquello(a)s que atraen hacia sí las energías de los
grupos y promueven su potencial pleno y su creatividad. Los atractores
también pueden ser algo intangible, como la misión, la visión, los
valores que existen en las organizaciones. Si bien, cuando los
individuos se unen en torno a objetivos comunes se pierden algunos
grados de libertad, esta pequeña pérdida es recompensada con el
descubrimiento de otros nuevos espacios de libertad. Muchos de los
problemas en las organizaciones se deben a que se nos ha impuesto la
idea de que aquellos que están arriba son mejores que los que están
abajo.
"El rasgo característico del desarrollo que se aproxima será
precisamente la unificación de la ciencia, la superación de los límites
que han ido surgiendo a lo largo de la historia entre las distintas
disciplinas unitarias". Werner Heisenberg (1974), premio nobel de Física
de 1932.
Erwin Schödinger, premio nobel de Física de 1933, afirmaba lo siguiente:
"Nos encontramos con que allí donde la ciencia ha avanzado al máximo, la
mente no ha hecho sino recuperar de la naturaleza lo que ella misma ha
puesto en ella. Nos hemos encontrado con una huella extraña, en las
playas de lo desconocido. Hemos inventado, una tras otra, las más
profunda teorías tratando de explicar su origen. Al fin, hemos podido
determinar la criatura que dejó la huella. ¡Já!: la huella es
nuestra.Trabajo enviado por:
Fernando Guerrero fernangs@yahoo.es
(publicado en monografías.com)
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