15 mayo 2013, 2:25

Actuar ya o caer en el abismo climático.

Fuente : Julio Barea. Responsable del área de Energía y Cambio Climático de Greenpeace (España). 11 mayo 2013.

La concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre alcanzó las 400 ppm (partes por millón). Esto que parece un número más, tiene una gran trascendencia a escala planetaria. Nunca en la historia de la Humanidad se habían registrado niveles tan altos de este gas de efecto invernadero. Incluso los análisis efectuados en los hielos polares, que nos remontan ochocientos mil años atrás, muestran que la atmósfera terrestre nunca había alcanzado dichos valores.

Tendríamos que remontarnos más allá, hasta los 4,5 millones de años, en el registro fósil de la Tierra para poder ver niveles de CO2 semejantes. Lugares como la Península Ibérica eran bien diferentes a como la conocemos actualmente. Un lugar semiárido junto a un mar Mediterráneo hipersalino y prácticamente seco como consecuencia de la intensa evaporación. Las temperaturas medias mundiales eran 3-4ºC más altas que ahora (aquí superiores a los 5ºC), no había hielo en el Ártico, y el nivel del mar era entre 5 y 40 metros más elevado que el actual.

La diferencia con entonces (finales de la era Miocena) es que el proceso se fue produciendo muy lentamente (duró cientos de miles a millones de años). Esto permitió la adaptación progresiva de la flora y la fauna a esas condiciones, y donde recordemos no existía el Homo Sapiens.

Es evidente que este aumento de gases de efecto invernadero, es consecuencia de los combustibles fósiles, de quemar petróleo, carbón y gas. Control que, ahora más que nunca, debería ser radical. y que ningún Estado o Gobierno se atreve a realizar cuando no ir en su contra.

Como ejemplo, el caso de España. En el último año y medio, se han articulado varios reales decretos que han detenido el desarrollo de las energías renovables, las únicas que nos permiten disponer de energía limpia y que no emiten gases de efecto a la atmósfera. Y todo ello para favorecer al oligopolio energético de nuestro país. Compañías petroleras y eléctricas que tienen su beneficio en seguir quemando combustibles fósiles, cuanto más mejor. Esto supone, en contraposición, nuestra ruina no solo económica, sino que de seguir con este mismo modelo energético, nos llevará al abismo climático.

Para evitarlo, podemos actuar. Greenpeace viene aportando desde hace años soluciones, y muestra a los gobiernos cómo proteger el clima eliminando los combustibles fósiles y reduciendo las emisiones de CO2 mientras garantiza la seguridad energética. Implementar una revolución en la forma en se produce y se usa la energía crearía 6 millones de empleos solo en los sectores de electricidad y calor. En el caso de España, se ha demostrado la viabilidad y las ventajas económicas de transformar el sistema energético con eficiencia, inteligencia y energía 100 % renovable.

Para más información :

CO2 alcanza récord histórico de contaminación atmosférica.
Informe de la CNE – Comisión Nacional de Energía en España.

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