El bautismo de conversión

Ciudad del Vaticano, 13 noviembre 2013 (VIS).- En la catequesis de los miércoles, el sumo pontífice ha proseguido su reflexión sobre el Credo, hablando esta vez en referencia a un sacramento en la profesión de fe. En efecto, el bautismo como iniciación a la vida cristiana.

La misión de la Iglesia, sigue el mandato del Resucitado que es “evangelizar y perdonar a través del sacramento bautismal”. Para explicar mejor esa expresión, el pontífice, la ha dividido en tres puntos: “Creo”; “en un sólo bautismo”; “para el perdón de los pecados”.

Texto de las palabras del Papa.

Pronunciando “Creo” – ha dicho el Obispo de Roma – afirmamos nuestra verdadera identidad como hijos de Dios. Al mismo tiempo y unido al bautismo está el sacramento de la confesión, que es, de hecho, como un “segundo bautismo”, que nos lleva siempre al primero para consolidarlo y renovarlo. Así como el bautismo es el punto de partida de un camino de conversión que dura toda la vida, cuando vamos a confesar, también lo renovamos.

Francisco I, tras afirmar que la partida del bautismo es como la del nacimiento del cristiano en la Iglesia, ha pasado después al segundo elemento, un sólo bautismo, recordando que esta palabra significa literalmente inmersión de la que resurgimos del agua como de un baño de regeneración en espíritu, sin el cual nadie puede entrar en el reino de los cielos, porque es a través de este sacramento, que la persona vive la gracia de Dios, disipando las tinieblas del pecado, y que en virtud de este don, hace que el bautizado esté llamado a convertirse él mismo en portador del Señor.

Por último, el perdón de los pecados. En el bautismo se abre la puerta a una nueva forma de vida que no está oprimida por el peso de un pasado negativo y que ya es expresión de la bondad de Jesucristo. Es una poderosa intervención de la misericordia divina en nuestras vidas, para salvarnos del pecado original. Pero esta gracia salvífica no disminuye nuestra responsabilidad. Por eso, debemos ser renovados por el sacramento del bautismo y la penitencia.

Saludos del Santo Padre.

Después de la catequesis, el Sucesor de Pedro ha vuelto a pedir oraciones para que cese la tragedia en Siria al recordar con dolor la noticia de que algunas granadas de mortero han acabado con la vida de varios niños que volvían de la escuela junto al conductor del autobús que los transportaba en la ciudad de Damasco.

También se ha referido al pueblo filipino que sufre las consecuencias del tifón Haiyan Yolanda, ha saludado entre otros, a los familiares de las víctimas del atentado de Nassirya (Iraq) ocurrido hace diez años, y a numerosas personas enfermas, sus familiares, y obispos que asistieron a la audiencia general en la Plaza de San Pedro.

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