Notas de Prensa

El Obispo de Roma y el clero en la catedral napolitana

(RV).- Después de la visita al penitenciario “Giuseppe Salvia” en Poggioreale, el Santo Padre se dirigió a la Catedral de Nápoles en donde tuvo lugar la Veneración de las reliquias de San Genaro, y el encuentro con el Clero, los religiosos o diáconos permanentes.

El Papa estableció un diálogo con los presentes llamando a estar siempre en camino hacia el Señor, siguiendo los pasos de Jesús con espíritu de servició y misión. También, habló de las dificultades diarias, en los conventos o seminarios, aconsejando mantener la esperanza, y poniendo a Cristo en el centro de sus vidas.

Asimismo, advirtió que deben tener la seguridad de haber hecho una correcta elección al escoger la vida consagrada, exhortándoles a mantenerse fieles, o confiando en la palabra de Dios. Y poniendo en guardia acerca de los peligros de las ideologías, insistiendo en que se centren en su cometido, que es dar a conocer el Evangelio.

Después, ante el sumo pontífice, el Cardenal Crescenzio Sepe anunció el inicio del prodigio de la licuefacción de la sangre de San Genaro, patrono de Nápoles, que se licúa habitualmente en su festividad, y que volvió a repetirse este sábado de forma extraordinaria con la visita de Francisco I.

(GM y MZ – RV)

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El sumo pontífice en la plaza del Plebiscito de Nápoles

Ciudad del Vaticano, 21 de marzo 2015 (VIS).- La Plaza del Plebiscito, en pleno centro de Nápoles y abarrotada de fieles, fue el telón de fondo de la concelebración eucarística presidida por Francisco I esta mañana.

El Santo Padre habló en su homilía del pasaje del evangelio de San Juan en el que Jesús en el templo habla de sí mismo como fuente de agua viva y la gente comienza a discutir sobre la veracidad de esa afirmación, mientras los sumos sacerdotes quieren detenerlo, y los guardias enviados vuelven con las manos vacías.

La palabra del Señor – explicó – causa siempre una división entre los que la acogen y rechazan. Se trata de un contraste porque experimentamos la verdad, pero al mismo tiempo los hay que la ponen en tela de juicio en demasiadas ocasiones. Las Sagradas Escrituras nos enseñan que el mensaje evangélico es la fuerza que cambia el mundo, nos llama a la conversión para tener fe y esperanza en Cristo, exhortando a reaccionar con firmeza contra las organizaciones que explotan y corrompen a los jóvenes, pobres y más débiles, con el tráfico de drogas u otros crímenes.

Al finalizar su alocución, ha rezado por todos los napolitanos para encuentren el camino del Señor, en una ciudad llena de potencialidades, recursos espirituales, sociales o culturales, y sobre todo con una gran capacidad para la caridad, recordando que todos los ciudadanos juntos pueden construir un futuro mejor. Y acabada la misa, el Papa se desplazó al centro penitenciario de Poggioreale para visitar a los reclusos.

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El Papa en el barrio napolitano de Scampia

Ciudad del Vaticano, 21 marzo 2015 (VIS).- A las 9 h. el helicóptero del Papa aterrizaba en el campo deportivo del barrio de Scampia, uno de los más poblados de Nápoles, construido entre 1970-90, una de las zonas con el porcentaje más alto de desempleo de toda la península.

Desde el campo deportivo el Santo Padre recorrió en papamóvil la distancia que lo separaba de la Plaza Juan Pablo II donde se encontró con los habitantes del barrio. Francisco I, recibió allí el saludo del cardenal arzobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe.

A continuación pronunció un discurso refiriéndose a la larga historia de Nápoles, atravesada por vicisitudes complejas y dramáticas. Sin embargo, señaló que el camino diario en esta ciudad, con sus dificultades, su malestar y a veces sus duras pruebas ha producido una cultura de la vida que siempre ayuda a levantarse después de cada caída, y conseguir que el mal no tenga nunca la última palabra. Es la esperanza, su gran herencia, a pesar de estar expuesta a muchas dificultades.

Después, refiriéndose a los emigrantes señaló la certeza de que son ciudadanos, recordando la responsabilidad o compromiso de todos en su acogida, y subrayando la falta de trabajo, sobre todo entre los jóvenes, reiterando que el desempleo conlleva un alto coste para la sociedad junto a la pérdida de la dignidad, denunciando las formas de explotación laboral, como el trabajo sin contribuciones a la Seguridad Social o a la jubilación, y advirtiendo de la necesidad de luchar contra esta injusticia social.

Por último, habló de la importancia de la educación para crear ciudadanos honrados, afirmando que sin lugar a dudas el camino de la formación es la mejor prevención para los males que aquejan a nuestra cultura. Y sin dejar tampoco de nombrar la corrupción, aclaró que una civilización que cierra las puertas a los venidos de fuera y que no da trabajo a la gente es una sociedad descompuesta.

Al mismo tiempo, el sumo pontífice exhortó a las instituciones públicas y autoridades políticas a mejorar su servicio a las personas, en el ámbito local y nacional, donde el peso de las omisiones y los retrasos es todavía muy grave.

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