Notas de Prensa

Números y objetivos de Caritas en España

 

2014  Números y objetivos de Caritas en España2014-10-01 L’Osservatore Romano.

En 2013 Caritas en España ha incrementado aún más su labor en favor de los más necesitados ayudando a 2.513.563 personas en situación de exclusión social, y otras 2.509.771 en los países del
sur en el mundo. Para realizar esto, el conjunto de las setenta Caritas en las diócesis invirtieron 291.346.117 euros. La acción conjunta fue posible gracias a la participación de 78.017 voluntarios y 4.171 trabajadores que desempeñan su actividad en 7.194 centros y servicios. Son estos los números de la caridad en el estado español.

El informe de 2013 se difundió el lunes pasado en Madrid durante un encuentro en el que participaron los monseñores Atilano Rodríguez Martínez, obispo de Sigüenza-Guadalajara y responsable de Caritas en el seno de la Comisión espiscopal de pastoral social, el presidente de Caritas en España, Rafael Del Río Sendino, y el secretario general Sebastián Mora.

Se lanzó un llamamiento a toda la sociedad para crear juntos una nueva realidad, recordando la urgencia de conjuntar esfuerzos sociales que permitan cambiar la cultura actual que excluye a los más pobres, como así ha denunciado Francisco I en numerosas ocasiones. Un objetivo que forma parte de la identidad misma de Caritas, es decir, hacerse presente ahí donde no hay nadie, aprender de los últimos y necesitados, creando oportunidades para que los más desfavorecidos recuperen su dignidad y compartiendo responsabilidades entre todos.

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Los carismas y su acción en las comunidades cristianas

 

Ciudad del Vaticano, 1 octubre 2014 (VIS).- Antes de la catequesis de hoy en la Plaza de San Pedro, el Papa encontró en el Aula Pablo VI a los participantes en la peregrinación promovida por el Instituto Secular de las Pequeñas Apóstolas de la Caridad, fundado hace sesenta años por el beato Luigi Monza que se ocupa de la atención a personas discapacitadas, obra sostenida por Pablo VI cuando era arzobispo de Milán (Italia).

A continuación. el tema de la audiencia general de este miércoles en la Plaza de San Pedro a la que han asistido más de 35.000 personas, se ha centrado en los carismas que construyen la Iglesia.

Desde el principio, el Señor ha dotado a los cristianos con dones de su espíritu, entre los que se distinguen algunos que son particularmente valiosos para la comunidad, pero cuando hablamos de carismas, a los que a menudo nos referimos como talentos o habilidades naturales, hemos de tener aún más perspectiva, porque son mucho más que cualidades personales, predisposiciones o dotes, ya que son una gracia concedida por Dios, que a través de su acción ponemos al servicio del bien común.

Por otra parte, se aprenden a reconocer con la experiencia, descubriéndolos, cuestión que no debe considerarse como una fuente de confusión o malestar ya que son un don que crece con la fe y caridad, y que Cristo concede no para envidiar, ni ser fuente de división sino de comunión o fuerza en el sentido más sobrenatural.

Francisco I ha puesto como ejemplo a Santa Teresa del Niño Jesús, muerta a los 24 años, que destacó por su misión y carisma en la iglesia, y ha recordado la figura carismática del recientemente beatificado Álvaro del Portillo.

Por último, durante los saludos en diversos idiomas, el Santo Padre exhortó a los peregrinos a rezar el rosario por las intenciones del próximo Sínodo extraordinario de los Obispos sobre la Familia.

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Reunión de Nuncios con Superiores de la Curia Romana

 

(RV).- Del 2 al 4 de octubre se realizará en el Vaticano la reunión a la cual han sido convocados los Nuncios Apostólicos de Oriente Medio, para analizar junto al Santo Padre y los Superiores de la Curia Romana, la crisis que desde hace tiempo afecta esta región.

Participaran los Nuncios de Egipto, Israel-Jerusalén-Palestina, Jordania-Irak, Irán, Líbano, Siria y Turquía, los representantes de la Santa Sede ante las Organizaciones de las Naciones Unidas de Nueva York y Ginebra, o ante la Unión Europea.

Representando a la Curia Romana participarán entre otros, el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, además el Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, recientemente enviado personal del Papa a esta región, y los responsables de los diferentes dicasterios involucrados como la Congregación para las Iglesias Orientales, y los Pontificios Consejos para el Diálogo Interreligioso y la Unidad de los Cristianos, Justicia y Paz, para los Emigrantes y Refugiados o “Cor Unum”.

(RM – RV)

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El Secretario de Estado del Vaticano en las NN.UU.

 

Ciudad del Vaticano, 30 septiembre 2014 (VIS).- El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado pronunció ayer, 29 de septiembre, un discurso durante la 69 Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la que se debatieron, entre otros temas el Programa de Transformación y Desarrollo a partir del 2015.

El cardenal subrayó en primer lugar que la Santa Sede valora los esfuerzos de las Naciones Unidas para garantizar la paz mundial, el respeto de la dignidad humana, la protección de las personas, especialmente las más pobres y vulnerables así como un desarrollo económico y social armonioso. Pero, citando las palabras de Francisco I, recordó que en nuestra época hay un peligro de indiferencia generalizada que no sólo atañe al campo de la política, sino que también afecta a los sectores económicos y sociales ya que una parte importante de la humanidad no participa de los beneficios del progreso y de hecho se ve relegada a la condición de ciudadanos de segunda clase. “En algunos casos – observó – esa apatía es sinónimo de irresponsabilidad”, como hoy en día cuando una unión de Estados, que “fue creada con el objetivo fundamental de preservar a las generaciones del horror de la guerra que acarrea indecibles sufrimientos a la humanidad permanece pasiva frente a las hostilidades sufridas por poblaciones indefensas”. Y, en este contexto, el purpurado repitió el llamamiento del Papa a la comunidad internacional el pasado mes de agosto para que pusiera fin a la tragedia humanitaria en el norte de Irak.

Después habló de la dramática situación en Irak y Siria, ambas muestra de un fenómeno totalmente nuevo: la existencia de una organización terrorista que amenaza a todos los Estados y promete derribarlos para sustituirlos por un gobierno mundial pseudoreligioso. “Todavía hoy – afirmó – hay quienes tienen la presunción de ejercer el poder coaccionando a las conciencias … persiguiendo y asesinando en nombre de Dios. Esos actos hieren a enteros grupos étnicos, a poblaciones y culturas antiguas. Hay que recordar que este tipo de violencia nace de un desprecio por Dios y falsea la religión misma … que establece que cada ser humano es una imagen del Creador. En un mundo donde la comunicación es global, este fenómeno ha encontrado seguidores en numerosos lugares, atrayendo además, a jóvenes de todo el mundo, a menudo desilusionados por la indiferencia generalizada y la falta de valores en las sociedades más ricas. Es un reto que, con todos sus aspectos trágicos, debe impulsar a la comunidad internacional a promover una respuesta unificada, basada en criterios jurídicos sólidos y en la voluntad colectiva de cooperar para el bien común”.

Con este fin, la Santa Sede considera útil centrar la atención en dos áreas principales. La primera es hacer frente a los orígenes culturales y políticos de los desafíos contemporáneos, reconociendo la necesidad de estrategias innovadoras para abordar una serie de problemas internacionales en que los factores culturales juegan un papel fundamental. La segunda es analizar a fondo la eficacia del derecho internacional en la actual coyuntura y su provechosa implementación en los mecanismos propios de las Naciones Unidas para evitar la guerra, detener a los agresores, proteger a la población y ayudar a las víctimas.

“La situación actual requiere una comprensión más incisiva de este derecho prestando especial atención a la responsabilidad de proteger. De hecho, una de las características del reciente fenómeno terrorista es que no tiene en cuenta todo el orden internacional … También socava y rechaza todos los sistemas jurídicos existentes, tratando de imponer el dominio sobre las conciencias y un control completo sobre las personas … La naturaleza global de este fenómeno, que no conoce fronteras, es precisamente la que hace que el marco del derecho internacional sea la única forma viable de hacerle frente … Esta realidad necesita unas Naciones Unidas renovadas para fomentar y preservar la paz. Por lo tanto, la situación actual, aunque de hecho sea bastante grave, es también una ocasión para que los Estados Miembros honren el verdadero espíritu de la Carta de las Naciones Unidas haciéndose eco de los trágicos conflictos que desgarran pueblos y naciones enteras. Es una pena, que hasta el momento, la comunidad internacional se haya caracterizado por voces contradictorias e incluso por el silencio con respecto a los conflictos en Siria, Oriente Medio y Ucrania. Es de suma importancia que haya una unidad de acción por el bien común, evitando el fuego cruzado de vetos. En resumen, la promoción de una cultura de paz exige renovados esfuerzos en favor del diálogo, el aprecio de las culturas y la cooperación, respetando la diversidad de sensibilidades. En última instancia, tiene que haber una verdadera voluntad de aplicar enteramente los mecanismos actuales de la ley, abriéndose, al mismo tiempo, a las características de este momento crucial. Esto asegurará un enfoque multilateral más al servicio de la dignidad humana y del progreso del desarrollo humano integral en todo el mundo”.

A continuación, el Secretario de Estado, refiriéndose a la aprobación del Programa de Transformación y Desarrollo, confirmó que la Santa Sede ve con agrado los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” propuestos por el Grupo de Trabajo Abierto para Metas Sostenibles que tratan de abordar las causas estructurales de la pobreza mediante la promoción de un trabajo digno para todos. “Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de las Naciones Unidas y de muchas personas de buena voluntad – apuntó – el número de pobres y excluidos es cada vez mayor, no sólo en los países en desarrollo sino también en los desarrollados”. De ahí que la “responsabilidad de proteger”, normalmente referida a las agresiones extremas contra los derechos humanos, a los casos de grave desprecio del derecho humanitario o graves catástrofes naturales, se extienda también, incluido el ámbito jurídico, a la protección de las personas contra otras formas de agresión, que son menos evidentes pero igual de serias y reales. Por ejemplo, “un sistema financiero regido sólo por la especulación y la explotación máxima de las ganancias, o en el que los individuos se consideren despreciados por una cultura que los excluye, podría ser equivalente, en ciertas circunstancias, a una ofensa contra su dignidad humana. De ello, se deduce, por tanto, que la ONU y sus Estados miembros tienen una responsabilidad urgente y grave con los pobres y excluidos, teniendo siempre presente que la justicia social y económica es una condición esencial para la paz”.

Continuación …

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