El sumo pontífice recuerda a la iglesia surcoreana

 
 

(RV).- Compartiendo su gratitud y reflexión, después de su viaje pastoral a Corea del Sur, el Obispo de Roma en la audiencia general de este miércoles, expresó a los peregrinos que en la historia de la fe se ve cómo Cristo no anula las culturas, no suprime el camino de los pueblos que a través de siglos y milenios buscan la verdad y practican la caridad de Dios por el prójimo, afirmando que el Señor no abroga lo que es bueno, sino que lo lleva a su cumplimiento, combatiendo y derrotando al maligno, que siembra cizaña.

Reunidos en el Aula Pablo VI, con capacidad para ocho mil personas y con una multitud que esperaba a Francisco I, se refirió a la intensa actividad desarrollada con la beatificación de 124 mártires, la Jornada de la Juventud Asiática y la Misa por la paz en la península coreana.

También, ha dicho que ha podido visitar una iglesia fundada en el testimonio del martirio y animada por el espíritu misionero, en un país donde se encuentran antiguas culturas asiáticas y la perenne novedad de la buena nueva del mensaje evangélico, en el cual los adultos transmiten a los jóvenes la fe recibida por los ancianos, explicando que los primeros cristianos coreanos se propusieron como modelo la comunidad apostólica de Jerusalén que supera toda diferencia social. Por eso, ha alentado a los cristianos de hoy a que sean generosos en el compartir con los más pobres y excluidos.

Al finalizar su catequesis agradeció a todos las condolencias y oraciones en este difícil momento que atraviesa su familia, a causa de la pérdida de tres de sus componentes en un trágico accidente de tránsito ocurrido ayer en Argentina.

(GO y CM – RV)

 

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En unión de oraciones por la familia del Santo Padre

 
 

(RV).- El portavoz del Vaticano, el padre jesuita Federico Lombardi, ha manifestado que el sumo pontífice sufre un profundo dolor por el accidente de automóvil de varios de sus parientes, y pide a todos los que participan de su sufrimiento que se unan a él en oración por sus familiares.

El coche de su sobrino, Emanuel Horacio Bergoglio, de 38 años, colisionó de noche contra un camión en la carretera cuando se dirigía a Buenos Aires desde la ciudad de Córdoba, en la actualidad se encuentra hospitalizado en estado muy grave por politraumatismo y lesión hepática, pero el suceso causó la muerte de su esposa, Valeria Carmona, de 39 años, y los dos hijos del matrimonio : José, de dos años, y Antonio, de ocho meses. El conductor del camión resultó ileso.

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Declaración del Papa al regreso de la península coreana

 
 

(RV).- Inmediatamente después de su llegada a Roma, antes de las 18 h. del 18 de agosto, de regreso de su viaje apostólico a Corea del Sur, Francisco I se dirigió a la Basílica de Santa María la Mayor para mostrar a la Virgen Salus Populi Romani su agradecimiento por la peregrinación a este país asiático.

En el avión, el Obispo de Roma habló con los periodistas de los momentos más importantes de su visita, de las experiencias vividas y los diversos encuentros, así como de la actualidad internacional en Irak y Oriente Medio.

El pensamiento sobre el pueblo coreano abrió y cerró sustancialmente el diálogo, sin embargo, la actualidad internacional irrumpió entre los más importantes argumentos, especialmente en lo referente al norte iraquí, afirmando que es necesario evaluar los medios con los cuales detener la agresión contra las poblaciones cristianas, mostrando su oposición a los bombardeos que está llevando a cabo el ejército estadounidense en la zona y rechazando la guerra civil como solución al conflicto, expresando la necesidad de llegar a un acuerdo conjunto en las Naciones Unidas. Después habló del problema palestino-israelí, señalando el camino de la negociación como única salida a esta crisis.

Y en relación a la sociedad coreana ha recordado a las mujeres ancianas que sobrevivieron a la deportación en la Segunda Guerra mundial, manifiestando haber visto el sufrimiento y dolor en aquella región, humillada e invadida en diferentes ocasiones. En definitiva, ha expresado que debemos detenernos a pensar en el nivel de crueldad de todas estas acciones al referirse también a la tortura usada en los procesos judiciarios y de inteligencia, que ha calificado de crimen de lesa humanidad. A continuación, el pensamiento del Santo Padre se ha ceñido a la disponibilidad al diálogo del pueblo chino, afirmando que la Santa Sede tiene abiertos los contactos para revisar sus relaciones.

Por último, ya sea sobre los viajes previstos u otros destinos, la conversación se centró en curiosidades de los periodistas sobre su vida privada en la residencia de la Casa de Santa Marta en el Vaticano, o sobre su relación con el Papa emérito Benedicto XVI.

(GC – RV)

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Misa de despedida en la Catedral de Myeong-dong

 
 

(RV).- Francisco I culminando su viaje a Corea del Sur antes de la misa de conclusión, se dirigió al palacio de la antigua residencia de la curia en la archidiócesis donde tuvo lugar un breve encuentro privado con los líderes religiosos a quienes impartió su bendición apostólica.

Posteriormente, se ha trasladado a la Catedral de Myeong-dong, el templo más antiguo de Seúl, para presidir la última celebración eucarística en la que ha implorado al Señor la gracia de la paz por los lugares donde hay guerras, con un ruego especial por la península coreana, cuyo pueblo desde hace más de 60 años conoce la experiencia de la división y el conflicto norte-sur. Estaban presentes familias multiculturales, desempleados, migrantes, personas con minusvalías o estudiantes, y refugiados, así como algunas ancianas víctimas de esclavitud por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

El Obispo de Roma exhortó también a dar un testimonio convincente del mensaje de Cristo en los hogares, comunidades y todos los ámbitos de la vida nacional, llamando a la conversión e impulsando la colaboración entre cristianos, con los seguidores de otras religiones y todas las personas de buena voluntad, e instando a rezar para que surjan nuevas oportunidades de diálogo y encuentro, para que se superen las diferencias, se preste asistencia a los pobres, marginados o a cuantos pasan necesidad, y se extienda cada vez más la convicción de que todos los coreanos, sean del norte o el sur, son un solo pueblo que habla la misma lengua.

La cruz de Cristo revela el poder de Dios que supera toda división y restablece los lazos originarios. Éste es el mensaje que el sumo pontífice advierte como conclusión de su visita. Y en la oración de los fieles, el Papa ha rezado por Irak y cuantos sufren persecuciones o están obligados a dejar sus casas o tierras. Y llegando el mediodía de este lunes 18 de agosto, el Santo Padre se despidió del país, pero antes de la partida volvió a renovar su invocación por la reunificación de las dos coreas.

(RC y CdM – RV)

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Jornada de la Juventud Asiática en el Castillo de Haemi

 
 

(RV).- La mañana de este domingo, el Papa con la infusión del agua y la unción del santo crisma ha bautizado a Lee Ho Jin, padre de una de las víctimas del naufragio del transbordador SeWol ocurrido en el mes de abril, que junto a otras familias lo acompañaron personalmente. La ceremonia en coreano se llevó a cabo en la capilla de la nunciatura apostólica.

Posteriormente, ha tenido un encuentro con los obispos asiáticos en el santuario de los mártires en Haemi, y en su discurso se ha referido a la identidad cristiana, advirtiendo que en el encuentro con las diversas culturas hay que estar atentos y guardarse de las tentaciones del relativismo, la superficialidad y apariencia de seguridad, subrayando que es la fe en Cristo lo que debemos compartir sin fingimientos, manifestando confianza y espíritu de apertura a los otros, sobre todo hacia los países de Asia con los cuales la Santa Sede no tiene todavía una relación plena, de modo y manera que avancen o promuevan un diálogo en beneficio de todos.

El Castillo de Haemi es un recinto amurallado que contiene los restos de lo que fue una fortaleza construida en 1421, baluarte de defensa contra las incursiones de enemigos de todo tipo. A lo largo de su historia de violencia fue también cárcel y centro de tortura de miles de cristianos en la etapa más dura de la persecución. En la actualidad es un lugar convertido en parque público con una gran área verde que rodea los restos de piedra y madera, en donde los coreanos pasean y se llevan a cabo exhibiciones, donde esta semana se han realizado diversos eventos en el marco de la VI Jornada de la Juventud Asiática.

Aquí por la tarde, Francisco I después de haberse reunido con los prelados, almorzando con ellos y su séquito papal, fue recibido por los jóvenes de toda Asia, a quien esperaban desde la vigilia con cantos y oraciones, 23 países de la región estuvieron representados. El altar, mostraba una cruz colocada al lado del acceso conocido como “puerta del cielo”, y que es por donde pasaban los mártires dirigiéndose al sacrificio. Diversos fueron los idiomas que se utilizaron en esta celebración de clausura que ha sido el acontecimiento por el que los presentes fueron convocados a descubrir las raíces de su fe, e ir por el mundo a anunciar el Evangelio.

En la misa conclusiva el Santo Padre se refirió a los congregados como herederos de la confesión y testimonio de fe de sus antecesores, explicando a los fieles el papel que tuvieron Paul Yun Ji-Chung y sus 123 compañeros mártires, animando a todos para que Cristo convierta su vida y les ofrezca esperanza, venciendo así aquello que amenace su virtud. Les ha dicho también que los católicos asiáticos son una parte necesaria de la iglesia, por eso les ha pedido que continúen unidos a Dios, a pesar de las dificultades, y que sean verdaderos discípulos de Cristo quien nos salva.

Su Santidad luego de haber celebrado la eucaristía, allí en la explanada antes de dirigirse a Seúl para cenar en privado en la nunciatura apostólica, se dirigió por última vez a los jóvenes para que se comprometan a construir un mundo solidario, libres de la esclavitud del pecado.

(MCM, RC, MZ y GM – RV)

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El Papa en la comunidad religiosa de Kkottongnae

 
 

(RV).- Luego de celebrar la Santa Misa en la que beatificó a Paul Yun Ji-chung y sus 123 compañeros mártires, el Papa se trasladó a la nunciatura apostólica donde almorzó con su séquito, para dirigirse sobre las 15.15 h. a Kkottongnae, una población fundada en los años setenta del siglo XX por el padre John Woong Jin, de la comunidad de renovación carismática, y que es un lugar destinado a los sin techo, alcohólicos, enfermos y minusválidos.

El complejo que cada año recibe a miles de personas, se encuentra en la Diócesis de Cheongju, surge en una colina que incluye hospitales, alojamientos, una universidad y centros de recuperación para los abandonados de cualquier edad.

Esta organización humanitaria ha abierto sede también en otros países, entre los cuales, Bangladesh, Filipinas, Uganda, Haití, India, Canadá y EE.UU., funciona gracias a las donaciones de los socios y subsidios del gobierno, con la gestión de lo/as Hermano/as de Jesús, y más de mil voluntarios.

Francisco I se presentó en la Casa de la Esperanza a las 16.30 h. con los pies descalzos, en señal de respeto, y se detuvo en su capilla, para dirigirse después al encuentro con los presentes e impartirles su bendición.

Entre cantos y oraciones, Su Santidad se dirigió a las 17.15 h. al encuentro con lo/as religioso/as en el Centro de Espiritualidad, donde cada año cerca de doscientos mil jóvenes cursan su formación.

En el breve trayecto que realizó en papamóvil, se detuvo a orar en un cementerio formado por docenas de cruces blancas, que significan las vidas perdidas antes de nacer por causa del aborto, y donde saludó a una representación de los activistas provida de Corea y al misionero Lee Gu-Won.

Miles de personas esperaban en el auditorio, y después de rezar a la Virgen María, en su alocución señaló que la vida consagrada es un don para la iglesia o el mundo, que su testimonio debe estar sostenido por la comunidad de oración, meditación de la Palabra de Dios y celebración de los sacramentos, exhortándoles a compartir su experiencia, llevando a Cristo a todos los rincones del país, y rogando por las vocaciones.

Y el último discurso del Santo Padre, este sábado 16 de agosto, fue dirigido al apostolado laico en reconocimiento de su rol primordial, por el que fue instituido en 1968 el Consejo Católico para el apostolado seglar, presente en todo el país y cuyo Presidente es Paul Kwon Kil-joog.

De este modo, poniendo de manifiesto la heredad de fe por generaciones de laicos que perseveraron a pesar de la escasez de sacerdotes y la amenaza de graves persecuciones, Francisco I se refirió en particular, a la labor de las numerosas asociaciones que se ocupan directamente de la atención a los pobres y necesitados, destacando la importancia de su asistencia, que debe estar orientada al desarrollo de la persona y promoción humana.

También palabras de gratitud y reconocimiento fueron dirigidas a las mujeres católicas, que contribuyen como madres, catequistas, maestras u otras tantas formas, señalando la importancia del testimonio y comunión dado por las familias cristianas en una época de crisis de la vida familiar, porque son la base de la sociedad y el lugar en el que se aprenden los valores humanos, espirituales y morales que hacen a las personas ser capaces de velar por el bien común, la justicia y paz en nuestras comunidades.

Finalmente, centrándose en una educación cada vez más completa de los fieles laicos, mediante la catequesis continua y dirección espiritual, les ha pedido poner sus talentos o carismas al servicio de la iglesia y con espíritu misionero.

(GM – RV)

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Beatificación de Paul Yun Ji-Chung y otros 123 mártires

 
 

(RV).- Antes del evento de la jornada, la beatificación del laico coreano Paul Yun Ji-Chung y sus 123 compañeros, asesinados entre 1791 y 1888, Francisco I tuvo un momento de oración en el santuario de Seo So Mun, junto a los 103 mártires canonizados en 1984 por Juan Pablo II.

El Papa luego se dirigió a la Puerta de Gwanghwamun en Seúl, donde más de ochocientas mil personas colmaban la avenida que desemboca a la plaza, en la que estaban católicos, no creyentes y representantes de las iglesias protestantes, por quienes varias veces el papamóvil detuvo su marcha para saludar.

Y cabe observar también que el Santo Padre lleva una cinta amarilla en el pecho, símbolo del luto y esperanza de justicia para las familias de las víctimas mortales que perdieron su vida en el accidente del transbordador SeWol en abril pasado.

Durante la ceremonia de beatificación concelebraron cardenales asiáticos y obispos coreanos, rogando por la iglesia perseguida en un mundo que cuestiona nuestra fe, y por estos testigos que son testimonio para construir una sociedad justa y libre, que impulse la paz en Corea, Asia y el mundo entero.

Junto a esta multitudinaria participación de fieles, el Sucesor de Pedro proclamó y beatificó a los mártires que vivieron y murieron por Cristo, y ahora reinan con Él en la gloria del Señor, su ejemplo nos interpela a todos en sociedades que no escuchan a los pobres, destacando su legado de caridad y solidaridad, recordando que en la misteriosa providencia divina no fueron los misioneros sino los propios coreanos quienes empezaron el camino evangelizador en esta tierra, destacando a los cristianos que han dado su vida o sufrido lacerantes persecuciones.

Por último, culminó la homilía rezando por la intercesión de los nuevos beatos en unión con Nuestra Señora, Madre de la Iglesia, para que nos alcancen la gracia de la perseverancia, celo apostólico y toda buena obra de santidad.

(RC y CdM – RV)

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